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Politica

Los profetas hebreos condenan a George Bush

Escrito por eternauta 22-11-2006 en General. Comentarios (0)


Los profetas hebreos condenan a George W. Bush

por Juan Stam*

No cabe dudade que los ataques terroristas del 11 de septiembre cambiaron de maneradefinitiva la presidencia de George W. Bush. El presidente y susasesores vieron en esos trágicos sucesos la oportunidad dorada paratomar niveles de poder que Bush no había ganado en las dudosaselecciones y para dar a su presidencia un nuevo rumbo de dominaciónmundial. Ya se sabe que la administración Bush (sobre todo el Pentágonoy la Casa Blanca) aprovechó esa coyuntura para proseguir metas quehabían definido desde el inicio de su presidencia, sobre todo elderrocamiento del gobierno de Sadam Hussein; pero no se habían atrevidoa iniciar hasta aquel día trágico.

Una característica del pueblo estadounidense, debido a su poco sentidohistórico, es que tiende a vivir de sus mitos nacionales, y sobre todoapelar a su mitología patriotera en momentos de crisis. Los ataques del11 de septiembre, además de derrumbar las Torres Gemelas, derrumbaronalgunos mitos muy arraigados en la ideología implícita de la nación. Unmito era la invulnerabilidad del país frente a todo ataque extranjero.Hasta entonces, todas sus guerras, después de la guerra civil del sigloXIX, se habían realizado dentro de otros países, fuera de las fronterasdel territorio estadounidense. Ni una sola batalla había ocurrido, niuna sola bomba había caído, dentro del país. Pero ahora, de repente, elpueblo se sentía terriblemente amenazado, dentro de sus propias casas.

Otro mito ha sido, y sigue siendo, la axiomática superioridad de losEstados Unidos sobre todos los demás pueblos y todas las demás nacionesy, básicamente, la inherente confiabilidad de su gobierno. Su paísrepresenta el sistema democrático insuperable, el modelo para el restodel planeta. Esa superioridad no es sólo política sino también moral ycultural. Sería muy excepcional encontrar un norteamericano que pensaraque otro país pudiera ser mejor que el suyo, pues es casi universal elmito de la intachable virtud y bondad inigualable de su país. Ante esemito, los ataques les plantearon una pregunta muy angustiosa: ¿por quéhay gente que nos odia tanto?

Desde su primera respuesta, el mismo día de los ataques, era evidenteque el presidente Bush, en vez de confrontar las realidades históricas,apelaría con terquedad, simplismo y vulgar seudoelocuencia a esamitología nacional. Tal proyecto se le vuelve una tarea cada vez másdesesperada, pero en ningún momento Bush abandona su terrenomitológico. Como una especie de John Wayne ideológico, se ha convertidoen el Mitificador-en-jefe de la nación. El problema es que el mundomitológico en que él vive choca cada día más con las realidadeshistóricas.

Hace muchos siglos, en Jerusalén, ocurrió algo aun peor que el 11 de septiembre:Por muy terribles y reprobables que sean los ataques del 11 deseptiembre, no fueron los peores de la historia humana. Nos convienecompararlos con la destrucción de Jerusalén en 587 a.C. porNabucodonosor (y en 721 a.C, la destrucción de Samaria por Asiria y elcautiverio del reino del norte). No sabemos cuántas personas murieronen esos ataques salvajes; quizá fueron más que los de las TorresGemelas, o posiblemente menos. Pero lo más trágico y nefando fue laprofanación del sagrado templo, su saqueo y total destrucción. Encambio, los talibanes de septiembre no atacaron a ninguna iglesia osinagoga, ni tuvieron intenciones de hacerlo. Tampoco ellos derrocaronal gobierno del país ni llevaron a nadie al cautiverio, como pasóprimero con Samaria y después con Jerusalén.

Entonces es apropiado, y crucialmente importante, preguntarse ¿cómorespondieron los antiguos profetas a esos acontecimientos? Lo primeroque nos llama la atención es que no respondieren con un mensaje de odioni de venganza. Al contrario, afirmaron que la culpa más profunda erala del mismo pueblo de Israel, no de los enemigos que los habíanatacado y destruido. Al contrario, reconocieron que la catástrofenacional era resultado de los siglos de injusticia e idolatría delpueblo; eran acciones de Dios ante el pecado de ellos. Cuando Sargón IIy sus tropas destruyeron Samaria, Isaías llegó a llamarlos "Oh Asiria,vara y báculo de mi furor" contra "una nación pérfida" (¡Israel! Isaías10:5-7). A Nabucodonosor, destructor de Jerusalén y del templo, Dios lollama "mi siervo" (Jer 25:29; 27:6). ¡Es como si George Bush dijera:"Los talibanes, instrumento de Dios, y Osama bin Laden, siervo delSeñor"!

Los profetas hebreos ponían el dedo en la llaga moral de la nación,mientras los falsos profetas decían "paz, paz; el templo, el templo"para tranquilizar al pueblo. Los verdaderos profetas desenmascaraban ydenunciaban esa falsa seguridad, sobre todo cuando descansaba en lafuerza de las armas. Durante mucho tiempo antes de la caída de las dosciudades capitales, del reino del norte y del reino de sur, losprofetas venían advirtiendo a Israel que su prosperidad era un engaño ysu idolatría sería juzgada por el Dios de la justicia, el Dios de lospobres y las víctimas de aquella sociedad. Antes de la crisis, comodurante ella, los profetas llamaban a la nación a un arrepentimientosincero ante Dios.

Todo lo contrario ha sido el mensaje de George Bush. En realidad, elpresidente perdió una oportunidad única para reconocer ante el pueblo yante el mundo los muchos y graves pecados de su nación contra otrospaíses y pueblos. Si hubiera mostrado la debida humildad, si hubierareconocido que él mismo y sus antecesores en la Casa Blanca habíancometido ofensas y hasta atrocidades contra los pueblos árabes y contraIrak en particular, podría haber logrado mucho para neutralizar elodio, en gran parte justificado, contra su país. ¿Qué tal si Bushhubiera pedido perdón a Irak y al mundo porque fue el gobierno deRonald Reagan el que patrocinó el régimen de Sadam Hussein en suspeores momentos? Un acto así de arrepentimiento podría haber debilitadosignificativamente a Osama bin Laden y a Al Qaeda. Podría haberiniciado procesos de transformación y sanación en las relacionesinternacionales. Y el presidente, que se tilda de evangélico, habríaactuado cristianamente. Pero George Bush no supo humillarse yarrepentirse; sólo supo declarar una guerra de venganza y conquista.

No sólo no llamó a su país a arrepentirse en ningún momento, sino quedesde un principio y constantemente les ha dicho que son un pueblo tanbueno que no tienen ninguna culpa y, por ello, nada de quéarrepentirse. Inmediatamente después de los ataques, Bush declaróinocente a su país como el país más pacífico de la tierra. Un mesdespués, en una conferencia de prensa el 15 de octubre, confesó: "Meconfunde ver que haya tanto malentendido de lo que es nuestro país, yque la gente nos pueda odiar... Simplemente no puedo creerlo, porque yosé cuán buenos somos. Tenemos que hacer un mejor trabajo al representara nuestro país ante el mundo. Tenemos que explicar mejor a la gente delMedio Oriente, por ejemplo, ... que es sólo contra el mal que estamosluchando, no contra ellos". Igual que los falsos profetas, Bush hainsistido ciega y tercamente en la supuesta virtud e inocenciaintachable del pueblo norteamericano.

En varias ocasiones, Bush ha ensalzado con especial énfasis la nobleza,altruismo y valor moral de los militares de su país. En su sensacionalvisita al portaaviones Abraham Lincoln (1° de mayo de 2003) exclamó,lleno de idealismo, "cuando contemplo a los miembros de las fuerzasmilitares de los Estados Unidos, veo lo mejor de nuestro país" ydeclaró que con el triunfo estadounidense se había terminado la torturaen Irak. Por supuesto, no tenía cómo imaginar el escándalo que vendríaa desatarse después, de bestiales torturas por los mismosinterrogadores militares de su propio ejército. Pero sin tener que serclarividente y anticipar el futuro, Bush debió haber recordado lasatrocidades de la guerra de Vietnam, los abusos sexuales de losmilitares en la base de Palmerola en Honduras y los constantesescándalos sexuales en las fuerzas militares de su país que él tantoelogiaba (una reciente encuesta de graduadas de la Academia de lasFuerzas Aéreas en Colorado Springs reveló que el 12% de ellas habíansido violadas sexualmente o sufrido intentos de violación; de las 579mujeres de la Academia, casi un 70% había sufrido acoso sexual).También Bush debió haber sabido más sobre el sistema penitenciario desu país, con muchos abusos y el uso frecuente de tortura, dentro de losmismos Estados Unidos. Por todo eso, no deben sorprendernos en absolutolas últimas revelaciones de torturas en Irak.

El colmo de esta impenitencia empedernida de George Bush ha sido sureacción ante la revelación de los brutales y vergonzosos tratos deagentes estadounidenses contra presos iraquíes en Abu Ghraib y otroslugares. Obligado por el escándalo internacional que provocaron lasfotos de las groseras torturas cometidas, su primera respuesta fueminimizar engañosamente la ofensa, desasociarse de ella y reafirmar elmito de la virtud nacional: "Estos actos", dijo, "son detestables y norepresentan a los EE.UU" (1° de mayo de 2004). Repitió también por latelevisión iraquí una frase muy típica suya: "Esas acciones norepresentan a la América que yo conozco" (quién sabe cuál será laAmérica que habrá conocido este heredero mimado de una dinastía demillonarios).

Como esa respuesta no satisfizo a la opinión mundial, ni a muchos desus propios conciudadanos, después, en una entrevista con el ReyAbdullah (6 de mayo de 2004), Bush repitió que las fotos le causabanasco y dijo que lamentaba mucho ("I'm sorry") lo que habían sufrido lospresos y sus familias; pero después agregó, fiel a su mito, "lamentoigualmente ("I'm equally sorry") que esas fotos dieran una falsaimpresión de la verdadera naturaleza y el corazón de nuestro país". Secuidó mucho de no reconocer ninguna culpa, tampoco disculparse ni pedirperdón. Al contrario, después se jactó de no haber perdido perdón. El26 de mayo recibió en la Casa Blanca a un grupo de comunicadoresreligiosos y les dijo con orgullo: "Nunca pedí disculpas al mundoárabe" ("I never apologized to the arab world").

Las diferencias entre profetas falsos y profetas verdaderos: Enla historia de Israel, los falsos profetas siempre acompañaban a losverdaderos siervos de Yahvéh. Por eso, las Escrituras nos dan criteriosbastante claros para el discernimiento de espíritus proféticos. Puedenresumirse bajo varios principios claves:

1) Los verdaderos profetas llaman al pueblo al arrepentimiento; losfalsos profetas dan una falsa tranquilidad al pueblo, para que siga ensu pecado.

2) Los verdaderos profetas juzgan las políticas nacionales y lasprácticas sociales en el nombre de Yahvéh; los falsos profetaslegitiman esas políticas para dar un aval religioso a la injusticia y alos intereses creados. El Dios de los falsos profetas es manipulable,para el servicio de nuestros proyectos; Yahvéh, en cambio, nunca sedeja manipular por nadie.

3) Los verdaderos profetas denuncian la hipocresía del culto religiososin justicia; los falsos profetas apelan a la religiosidad en lugar dela práctica de la justicia. El verdadero profeta dice: "Practican lainjusticia, y peor todavía, se atreven a presentarse ante Dios consangre sobre sus manos". El falso profeta niega el pecado o dice "noson perfectos, pero por lo menos son muy religiosos y observan elculto".

4) Los verdaderos profetas detectan y denuncian la idolatría; losfalsos profetas la condonan y la practican con una fórmula de "Yahvé,pero Baal también" (cf. 1 Reyes 18:21). Jesús dijo, "Nadie puede servira Dios y a las riquezas" (Mateo 6:24; Lucas 16:13).

5) Los profetas verdaderos denuncian la violencia y la confianza en lafuerza; los falsos profetas confían en las armas y justifican laviolencia. "No os escucharé", dijo Dios a los poderosos, porque"vuestras manos están llenas de sangre" (Isaías 1.15).

6) Los profetas verdaderos llaman al pecado por su nombre; los falsosprofetas inventan eufemismos y metalenguajes para esconder la realidadde injusticia y violencia. "Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lobueno malo", dictaminó el profeta Isaías (5:20). Los verdaderosprofetas denuncian y desenmascaran el lenguaje engañoso de lasmitologías oficiales del sistema.

Conclusión: Todos estos criterios de la verdadera profecía y lafalsa nos dan importantes orientaciones para nuestras decisionespolíticas hoy y, específicamente, para medir bíblica y cristianamenteal gobierno de George W. Bush y sus tan publicitadas pretensiones de fecristiana.

Es una coincidencia, pero muy significativa, que las SagradasEscrituras narren también acerca de una torre, la de Babel, que nosayuda a entender mejor el caso de esas otras torres, las Torres Gemelasde Nueva York. Como el mismo nombre da a entender, "Babel" alude aBabilonia, la región de Ur de los Caldeos, de donde emigraron Abraham ySara. En el relato de Génesis 11, "Babel" poseía ventajas tecnológicasy aspiraba a imponerse sobre todos sus vecinos. Pero Dios se opuso aese proyecto expansionista e imperialista, y con Abraham y Saraintrodujo el proyecto de su gracia y salvación, "para bendición detodas las naciones".

En toda la Biblia, hasta el libro del Apocalipsis, Babilonia simbolizaa la superpotencia opresora que intenta dominar y explotar a susvecinos. "Babel" era también Egipto, Asiria, Siria, Grecia y, al final,Roma. Toda la Biblia denuncia a esas "Babilonias", levanta canciones deprotesta contra ellas (Ezequiel 26-28; Isaías 13; 34; Apocalipsis 18) yanuncia el juicio divino sobre todas las Babilonias, habidas y porhaber.

Cualquier parecido entre la torre de Babel y las Torres Gemelas,símbolo del "Proyecto del nuevo siglo americano", ¿será puracoincidencia?

Con los criterios de la profecía hebrea y todo el mensaje bíblico, cadacristiano y cada cristiana tienen la obligación de decidir por símismos frente a este momento histórico y actuar como corresponde. Loprimero no debe ser demasiado difícil; lo segundo cuesta más, pero esel único camino para discípulos fieles al Señor de la historia, elPríncipe de Paz.-




*Juan Stam es teólogo norteamericano radicado en Costa Rica

Carta abierta a Fidel Castro

Escrito por eternauta 13-11-2006 en General. Comentarios (2)



Carta a abierta a Fidel Castro
por Pedro Casaldáliga

 
São Félix do Araguaia, 10 de diciembre de 1996

Fidel:

Una vez más recibo invitación de Cuba y una vez más he de contentarme con enviar un mensaje. De corazón, eso sí.

Hoy te lo dirijo a ti, personalmente y tuteándote, para quitarle hasta el menor atisbo de ceremonia. Como corresponde a compañeros de luchas y de esperanzas.

Espero no escandalizar demasiado ni a la dereha ni a la izquierda.

Estos días has sido noticia mayor, también en Brasil. Con titulares como éste: «Un ateo en el Vaticano».

Y de eso quería hablarte, a ti y a todos los compañeros y compañeras que están ahí en esta hora histórica de tus 70 años, del proceso cubano y de la macrodictadura neoliberal.

Recuerdo, todavía con emoción, la carta que te entregamos, en 1985, Betto, los hermanos Boff y yo, escrita para ti por el patriarca de la Solidaridad y los Derechos Humanos, el cardenal Paulo Evaristo Arns, arzobispo de São Paulo. «Aunque Vd. se declare increyente -te decía él- yo le pido que rece por mí...».

Fidel, a estas alturas de tu vida y la mía y de la marcha de nuestros pueblos y de las iglesias más comprometidas con el Evangelio hecho vida e historia, tú y yo podemos muy bien ser al mismo tiempo creyentes y ateos.

Ateos del dios del colonialismo y del imperialismo, del capital ególatra y de la exclusión y el hambre y la muerte para las mayorías, con un mundo dividido mortalmente en dos. Y creyentes, por otra parte, del Dios de la Vida y la Fraternidad universal, con un mundo humano único, en la Dignidad respetada por igual de todas las personas y de todos los pueblos.

Con esta fe, abrazo a todo el pueblo de Martí, en la esperanza de su victoria sobre el bloqueo inicuo, en la defensa de sus conquistas sociales y en la consolidación de una democracia sin privilegiados y sin excluidos, con Pan y con Espíritu, con Justicia y con Libertad; en la hermosa patria de la Isla y en toda la Patria Grande de Nuestra América.

No te doy la bendición porque tengo dos años menos que tú y es a los mayores a quienes corresponde bendecir...

Te abrazo, como compañero de camino.

Pedro Casaldáliga,
obispo de São Félix do Araguaia, MT, Brasil

El lenguaje religioso de George W. Bush

Escrito por eternauta 13-11-2006 en General. Comentarios (1)



El lenguaje religioso de George W. Bush:
análisis semántico y teológico
por Juan Stam

 

George W. Bush comenzó a asistir a un grupo de estudio bíblico en 1984, después de sufrir de severo alcoholismo durante dos décadas. Asistió invitado por su amigo Don Evans, hoy su secretario de comercio. Por dos años, Bush y Evans estudiaron la Biblia, y Bush dejó atrás el alcoholismo. En el mismo proceso, también logró orientar su vida, antes difusa y confusa, en una cosmovisión coherente (o ideología), que correspondía a la mentalidad de los "evangélicos conservadores" de Estados Unidos.

El movimiento evangélico conservador crecía por entonces a pasos gigantescos en el escenario norteamericano, especialmente dentro del partido republicano. Pronto Bush hijo se incorporó a la campaña de reelección de su padre. Junto con otro amigo íntimo, Karl Rove (genio político y el estratega tras sus victorias, y hoy su asesor presidencial), se encargó del enlace con el sector "evangélico". Los dos manejaron a la perfección la semántica de esa subcultura religiosa. Mientras otros candidatos discutían los temas polémicos, Rove le aconsejó a Bush que, más bien, simplemente hablara de su fe. Bush hijo se presentaba como "un hombre con Jesús en su corazón". Cuando un periodista le preguntó quién era su filósofo sociopolítico favorito, Bush contestó: "Jesús, porque cambió mi vida". Eso correspondía perfectamente al individualismo extremo del fundamentalismo, y constituía lo que en el metalenguaje de subcódigos evangélicos se llama "testimonio personal".

En la lucha semántica del lenguaje religioso, Bush y Rove ganaron sin problemas, pues no tuvieron rivales. Bush manejaba bien el lenguaje fundamentalista (y, en otro sentido, ese lenguaje comenzó a manejarlo a él). Políticamente, su discurso ha sido muy eficaz, pero teológicamente resulta mucho más problemático. No se parece mucho al discurso de las Iglesias históricas; deja totalmente de lado, por ejemplo, los clásicos debates sobre la guerra justa. De hecho, su teología explícita no parece profundizar más allá de algunas ideas muy generales y algunas palabras repetidas con mucha frecuencia (fe, valores, religión, oración, la providencia, el mal). Por otra parte, la "teología implícita" que parece estar detrás de su discurso hace que surjan serias dudas y sospechas teológicas. Vamos a analizar tres aspectos de esa teología implícita en el discurso de George W. Bush, que parecen rayar en antiguas herejías.

 

1. El maniqueísmo

Esta antigua herejía divide toda la realidad en dos: el Bien Absoluto y el Mal Absoluto. A juzgar por el discurso de Bush, los Estados Unidos de América es una nación engendrada por concepción inmaculada, que ha alcanzado la santidad total de la teología wesleyana. En la sociedad estadounidense parece no haber entrado el pecado original. Pero a los enemigos del país, Bush les aplica con toda su fuerza la doctrina calvinista de la depravación total del ser humano. No hay nada que pueda explicar la conducta malévola de esas personas, y mucho menos justificarla.

La iglesia cristiana rechazó el maniqueísmo como herético hace muchos siglos. En el caso de George Bush, sus declaraciones públicas implican claras herejías en cuanto a la doctrina bíblica del ser humano (antropología teológica) y en cuanto al pecado (hamartiología), e implícitamente en cuanto a la santificación. Además, en la espiritualidad patriotera de Bush, no cabe el menor espacio para el arrepentimiento ni siquiera para el autoexamen crítico, y mucho menos para una conversión a Dios. Dentro de ese esquema, ¿cómo es posible ser realmente cristiano?

En el acto memorial en la Catedral Nacional de Washington (14-09-2001), Bush proclamó en términos amenazantes: "Esta nación es pacífica, pero feroz cuando se la provoca a la ira". Éstas eran como dos virtudes del país. Un mes después, en una conferencia de prensa (15-10-01), dijo ingenuamente:

Me confunde ver que hay tanto malentendido de lo que es nuestro país, y que la gente nos pueda odiar... Simplemente no puedo creerlo, porque yo sé cuán buenos somos. Tenemos que hacer un mejor trabajo al representar a nuestro país ante el mundo. Tenemos que explicar mejor a la gente del Medio Oriente, por ejemplo,... que es sólo contra el mal contra lo que estamos luchando, no contra ellos.

 

¡No deja de sorprender que exista en este mundo un país totalmente altruista, que vive siempre luchando contra el mal! El presidente Bush ha repetido estos autoelogios nacionalistas como un mantra mágico: "Nosotros somos el país más pacífico de la tierra ", dijo en otra ocasión (09-11-02). En su informe al Congreso, en 2003 ("State of the Union", 29-01-03), el lenguaje humano casi no alcanzaba para expresar su culto a la Patria. Entre otros párrafos, sirvan estos de muestra:

Los americanos son un pueblo resuelto, que ha superado cada prueba a la que lo han enfrentado los siglos. Estados Unidos de América es una nación fuerte, y honorable en el uso de su poder. Ejercemos el poder sin conquista y hacemos sacrificios por la libertad de extranjeros desconocidos.

Los americanos son un pueblo libre, que sabe que la libertad es el derecho y el futuro de cada nación...

Esta nación pelea contra su voluntad... Buscamos la paz; luchamos por la paz; pero a veces la paz tiene que ser defendida. Un futuro de terribles y constantes amenazas, no es en absoluto la paz. La adversidad ha revelado -al mundo y a nosotros mismos- el carácter de nuestro país.

 

Según estas euforias patrioteras, la superioridad moral de los estadounidenses queda confirmada por su victoria sobre Irak, y no vale ninguna evidencia que demuestre lo contrario. Cuando los periodistas que estaban en Bagdad interrogaban al general Garner sobre las protestas masivas contra el ejército de ocupación, el General contestó que esas protestas demostraban más bien que la democracia había llegado a Irak. Después exclamó: "Debemos mirarnos en el espejo y sentirnos bien orgullosos, sacar el pecho y decir: ¡Maldito sea, somos americanos!" El mismo día, después de su dramático "aterrizaje" en el portaaviones Abraham Lincoln, Bush exudaba patriotismo: "Cuando contemplo a los miembros de las fuerzas militares de Estados Unidos, veo lo mejor de nuestro país... Nosotros estamos comprometidos con la libertad". Pareciera que el señor Bush no estaba informado sobre la realidad de algunos de los militares de su país, como por ejemplo, de los escándalos sexuales de la Academia de las Fuerzas Aéreas en Colorado. Mucho menos recordaba las atrocidades de la guerra de Vietnam, y casos como el de My Lai, o la explotación sexual de niños y niñas por los soldados estacionados en Palmerola, Honduras.

En términos bíblicos, la actitud tan autocomplaciente y santurrona de Bush sólo puede calificarse como fariseísmo: "Te damos gracias, Señor, que no somos como las demás naciones, terroristas, sin democracia ni mercado libre". Contra tales pretensiones de santidad va dirigida la denuncia que hace Jesús de los fariseos: ustedes miran la paja en el ojo ajeno, pero no ven la viga en su propio ojo.

Dado ese estado de sublime inocencia de su propio país, como Adán y Eva en el paraíso, el presidente Bush ha encontrado una sola explicación del odio contra EEUU: "Los terroristas odian nuestra libertad". Son tan malos, que aborrecen el bien porque es bueno. En la Catedral Nacional (14-09-01), Bush asumió la posición en la que seguiría insistiendo: "Esta es una lucha colosal entre el bien y el mal, y que nadie se equivoque: el bien [léase: Estados Unidos] vencerá". Nunca se ha apartado de ese análisis simplista y maniqueo. En febrero de 2003 reiteró ante la Asociación de Emisoras Religiosas que "los terroristas odian el hecho... de que somos libres para adorar a Dios como nos parezca".

Nadie que piense un poco, o que sepa algo de historia, podría aceptar esa explicación fantasiosa de Bush. El mismo Osama bin Laden era agente de Estados Unidos, pero se volvió contra ellos en 1991, cuando soldados norteamericanos ("impíos" para el islam) ocuparon su patria, Arabia Saudita, la más sagrada de las tierras islámicas. En 1996 emitió su "Declaración de guerra contra los americanos que ocupan la tierra de las dos mezquitas santas", y en 1998 su "Declaración de Jihad contra judíos y cruzados" reiteró esas razones. El mismo Bush ha dado sobradas razones para provocar el odio: desde los bombardeos ilegales de Irak en sus primeras semanas de gobierno hasta su insultante bloqueo de la consulta de Durbán, África del Sur, sobre racismo y derechos humanos. El maniqueísmo de Bush no le permite ver la realidad.

Bush parece creer que su país es no sólo una democracia perfecta, sino la única del mundo. Pero, si los terroristas odian la libertad, ¿por qué no han atacado a Canadá, que en algunos aspectos es una democracia mejor que la de EEUU? ¿Por qué no existe el mismo odio contra Suecia, Holanda o Costa Rica?

Al principio, la administración Bush bautizó su cruzada antiterrorista como "Operación justicia infinita", título ofensivo tanto para musulmanes como para cristianos. El mensaje implícito era que los talibanes eran infinitamente culpables y Estados Unidos infinitamente inocente, y que la "justicia infinita" contra aquellos sería una venganza sin límite. Bush no parece haber percibido la herejía teológica de describir su proyecto como "infinito", vocablo que en el inglés, igual que en el lenguaje teológico, es un atributo de Dios y nunca de las criaturas.

Bush ha definido a sus enemigos como "el eje del mal". La expresión original en inglés, "axis of evil", tiene connotaciones muy diferentes de las que tiene en castellano. El término "axis" en inglés tiene un significado mucho más limitado que "eje", y sirve mayormente para recordar a Hitler y a los nazis. La palabra "evil" es mucho más fuerte que "mal", pues significa algo muy siniestro, incluso diabólico. Es un término muy cargado teológica y moralmente. Pero a Bush no se le ocurre preguntarse si ese "axis of evil" pudiera pasar también por Washington.

Este maniqueísmo de Bush, nacido del matrimonio de un patriotismo enfermizo con una mala teología, tiene dos corolarios. Primero: en esta lucha entre el Bien Absoluto y el Mal Absoluto, "quién no está con nosotros, está contra nosotros" y, por ende, es terrorista. Segundo, como pontificó Donald Rumsfeld (05-12-01): "Toda la responsabilidad por todas y cada una de las muertes, sean de afganos inocentes o de estadounidenses inocentes, es exclusivamente de los talibanes y de los de Al Qaeda"..., aunque sean bombas norteamericanas las que los maten.

La realidad es todo lo contrario: si de hecho la guerra contra Irak es una guerra injusta e ilegal, entonces todas las muertes, incluso las de los soldados iraquíes, son asesinatos criminales que debían de haberse evitado y son responsabilidad de EEUU.

 

2. Mesianismo

Cuando George W. Bush, entonces gobernador de Texas, decidió buscar la presidencia de Estados Unidos, describió su decisión en términos que los evangélicos entenderían como un mandato divino: "He escuchado el llamado", una frase que evocaba las comisiones proféticas de las Escrituras hebreas. En seguida convocó a su mansión de gobernador a los principales pastores de la zona, para realizar un ritual de "imposición de manos", práctica que corresponde sobre todo a la ordenación ministerial. A los pastores les dijo que él había sido llamado (entiéndase, por Dios) a ser candidato. Ese lenguaje de vocación divina ha sido frecuente en sus declaraciones, a un ritmo muy acelerado después de la tragedia del 11 de setiembre de 2001.

Pocos días después de los ataques, en el culto memorial celebrado en la Catedral Nacional de Washington (14-09-01), Bush habló de "una lucha colosal entre el bien y el mal", en la cual –dijo– "nuestra responsabilidad ante la historia es clara: responder a estos ataques y quitar el mal del mundo" ("rid the world of evil"). Con el propósito de lograrlo, anunció una cruzada contra el terrorismo. Aparte de lo pretencioso de tal proyecto y de los sobretonos de "destino manifiesto", al presidente no se le ocurrió que había "evil" también en su propio patio, y que la cruzada para liberar al mundo del mal debía comenzar en casa, con autoexamen, con arrepentimiento, y con una intención sincera de "quitar del mundo" algunas de las causas del terrorismo y de los conflictos. Para Bush, "eliminar el mal" significaba "eliminar a los malos". ¿Es eso una mentalidad cristiana?

En su discurso al Congreso (20-09-01), Bush declaró que "La libertad y el temor, la justicia y la crueldad, siempre han estado en guerra, y sabemos que Dios no permanece neutral en ese conflicto". Dudarlo, enunció Bush, sería caer en el relativismo moral (consigna de otra de las causas de los "evangélicos"). Aparentemente, Dios también está sujeto al corolario del maniqueísmo de Bush: si Dios está contra el terrorismo, tiene que estar al lado de la cruzada antiterrorista.

El año siguiente, en su discurso anual al Congreso (29-01-02), Bush reafirmó que "la historia ha llamado a Estados Unidos y sus aliados a la acción". Frente al Eje del Mal, dijo, "la gran esperanza de nuestros tiempos, y la gran esperanza de todos los tiempos, depende de nosotros". Y ante la Asociación de Emisoras Religiosas, declaró: "Debemos recordar nuestro llamado, como nación que ha sido bendecida, a crear un mundo mejor... y derrotar los designios de hombres malvados". "La libertad –insistió–, no es un don de EEUU al mundo***; es don de Dios a toda la humanidad". Por eso, la nación que encarna la libertad debe llevar ese don divino "a cada ser humano en todo el mundo".

Un año después, en su informe al Congreso (29-01-03), ya en vísperas del ataque a Irak, Bush aseguró a la nación: "podemos avanzar con confianza porque este llamado histórico ha llegado al pueblo correcto":

De nuevo, esta nación y nuestros amigos somos lo único que se interpone entre un mundo en paz y un mundo de caos y alarma constante. De nuevo, somos llamados a defender la seguridad de nuestro pueblo y las esperanzas de toda la humanidad. Y aceptamos esta responsabilidad...

 

Martin Marty cita otras palabras de Bush que tienen el mismo sentido: "Nuestra nación ha sido escogida por Dios y comisionada por la historia, para ser un modelo de justicia ante el mundo" (Newsweek, 10-03-03; p. 17). Según el vicepresidente Dick Cheney, el país "tiene el deber de actuar con fuerza para construir un mundo a la imagen de Estados Unidos". O en palabras del portavoz presidencial, Ari Fleischer, la libertad (a la americana) "no es una doctrina Bush, ni una doctrina americana, sino una doctrina dada por Dios".

Bush no parece tener muchos reparos al identificar a Dios con su propio proyecto. En un discurso pronunciado un año después de los ataques (11-09-02), Bush citó un texto cristológico aplicándolo a su propio proyecto de guerra: "Y la luz [EEUU] resplandeció en las tinieblas [enemigos de EUA], y las tinieblas no prevalecerán contra ella" [EEUU vencerá a sus enemigos]. Cuando se presentó en uniforme militar sobre el portaaviones Abraham Lincoln (01-05-03), dijo a los militares lo siguiente: "Dondequiera que vayan ustedes, llevan un mensaje de esperanza, un mensaje que es antiguo y siempre nuevo. En las palabras del profeta Isaías: A los cautivos, ¡salgan!; a los que están en tinieblas, ¡sean libres!" Es teológicamente inadmisible que cualquier político se arrogue tales frases proféticas y mesiánicas para su propio programa, y mucho menos un programa de guerra y muerte.

Después del discurso del año 2003 a la nación, Christianity Today, revista evangélica y fielmente pro partido republicano, informó, en su edición electrónica de 25 de abril, acerca de la preocupación de algunos pastores porque Bush había hecho un cambio problemático en un himno evangélico. Bush se permitió parafrasear el muy querido himno "Hay poder, poder, sin igual poder, en Jesús, quien murió", de la siguiente manera: "Hay poder, sin igual poder, en la bondad, idealismo y fe del pueblo norteamericano". Se trata de un himno doblemente sagrado, porque es adoración a Jesucristo Salvador y porque se acostumbra cantar en la Santa Cena, al repartir la copa eucarística de la comunión. Es más, el original que citó Bush habla de poder milagroso sobrenatural ("wonder-working power").

La ilusión mesiánica del presidente Bush le produce un fenómeno de miopía y visión de túnel. Parece que, por sentirse llamado por Dios, no toma en cuenta las matizaciones que necesitan sus esquemas simplistas ni presta atención a razones bíblicas, teológicas y éticas en contra de sus decisiones. La revista Newsweek observó que la fe de Bush en la voluntad de Dios le da una especie de impermeabilidad, "una mezcla de terquedad y arrogancia" (10-03-03; p. 15). No hacen mella en su armadura ideológica los argumentos de líderes religiosos y denominaciones cristianas opuestos a sus guerras. En marzo de 2003, el obispo Joseph Sprague de Chicago protestó por el hecho de que desde octubre el concilio de obispos metodistas habían solicitado, sin éxito, una entrevista con su correligionario Bush. "El presidente no ha escuchado la voz de su propia iglesia" (La Jornada, 27-03-03). Mientras incluso Tony Blair recibió a una comisión organizada por Jim Wallis de la revista Sojourners, Bush se negó a escucharlos. Bush parece no creer que Dios pueda hablarle también por medio de personas que discrepen de él.

Aparentemente el Dios de George Bush es un buen americano y republicano, muy patriota y fiel a la política exterior norteamericana. No es el Dios que juzga y cuestiona, sino un Dios que legitima proyectos de guerra y dominación. ¿Que dirían de ese Dios Elías y los demás profetas?

 

3. Manipulación de la oración

La verdadera oración no pretende decirle a Dios que haga lo que nosotros queremos que haga, sino pide a Dios que nos diga lo que Dios quiere que nosotros hagamos. No oramos para enrolar a Dios en nuestras filas, sino para examinarnos ante Dios, cambiar y hacer su voluntad. Por eso, la confesión de pecado y el arrepentimiento son momentos cruciales de la oración y del culto. Bien dijo el primer ministro francés, Jean-Pierre Rafarin: "De ninguna manera podemos consultar a Dios sólo para obtener un voto de confianza" (que fue lo que hizo Bush cuando pretendió consultar a las Naciones Unidas).

La oración ha jugado un papel sin precedentes en la presidencia de George W. Bush y en la propaganda de los evangélicos conservadores que lo apoyan. Son frecuentes las fotos de Bush en oración. Se le dio publicidad al hecho de que inmediatamente antes de su discurso de ultimátum a Sadam Hussein, Bush pidió a sus asesores que lo dejaran "a solas unos diez minutos". En el simbolismo evangélico, eso significaba que un hombre de oración iba a encontrarse con Dios, algo así como Moisés en el Monte Sinaí. En su entrevista con Tom Brokaw (New York Times, 26- 04-03), Bush dijo: "Yo tengo una tarea que realizar, y con las rodillas dobladas pido al buen Señor que me ayude a cumplirla con sabiduría". A un periodista inglés que le preguntó cómo manejaba el estrés, le contestó: "Creo en la oración y creo en el ejercicio físico" (New York Times, 07-04-02).

George McGovern, excandidato presidencial demócrata, fue al grano cuando escribió lo siguiente (The Nation, 21-04-03):

El presidente afirma con frecuencia que lo está guiando la mano de Dios. Pero si Dios lo guió a invadir a Irak, Dios envió otro mensaje al Papa, a las Conferencias Episcopales católicas, al Consejo Nacional de Iglesias y a muchos rabinos muy distinguidos, que creen todos que la invasión y bombardeo de Irak iba contra la voluntad de Dios. Con todo respeto, sospecho que Karl Rove, Richard Perle, Paul Wolfowitz, Donald Rumsfeld y Condoleezza Rice... son los dioses (o diosas) a quienes escuchaba el presidente.

 

Con la presidencia de Bush, y especialmente a raíz de las guerras contra Afganistán e Irak, la oración de los evangélicos conservadores, tecnologizada y masificada, entró en la era cibernética. Se organizaron miles de "Círculos presidenciales de oración" y "ruedas de oración", durante las veinticuatro horas del día:

 
Rueda de Oración
por nuestros soldados... Por favor, no rompas la cadena
 
"Señor, ten nuestras tropas en tus manos amorosas.
Protégelas como ellas nos protegen.
Bendícelas a ellos y a sus familias
por las acciones altruistas que realizan
por nosotros en nuestro tiempo de necesidad.
Esto lo pido en el nombre de Jesús,
nuestro Señor y Salvador. Amén
 
[Haz click aquí cuando termines]
(ourtroops@prayerwheel.us)

 

¡Con cada "click" llega otra oración al Señor para garantizar el triunfo militar de las tropas!

Un movimiento llamado "In Touch" ("En contacto"), fundando por el pastor bautista Charles Stanley, repartió entre los marines que entraban en combate muchos miles de folletos con el título "Deber de un cristiano en tiempo de guerra" (incluida la "guerra espiritual"). Con el folleto iba una boleta que los infantes de marina debían firmar y enviar directamente al presidente. Por ese medio se comprometían a orar por él todos los días. La boleta decía: "Me he comprometido a orar por Ud, su familia, y su administración". Incluía peticiones específicas para cada día. Para el lunes: "Pide que el presidente y sus asesores sean fuertes y valientes para hacer lo correcto, a pesar de las críticas". Para el miércoles: "Pide que el presidente y sus asesores estén seguros, sanos, y que duerman bien, libres de miedo" (¿y por qué no se pide lo mismo para los habitantes de Bagdad?). Para el viernes: "Pide que el presidente y sus asesores estén conscientes de su llamado divino". En este vasto movimiento, se pide con frecuencia que Dios otorgue poder sobrenatural o sabiduría sobrenatural al presidente para salir avante, o que sea "divinamente protegido".

 

Conclusión:

Es notable la concordancia del discurso de Bush con el de los falsos profetas del Antiguo Testamento. Mientras los verdaderos profetas denunciaban el pecado y la injusticia de su propio pueblo, los falsos profetas repetían "Paz, paz" (Bush: "somos un pueblo muy bueno") y tranquilizaban a la nación con engaños. Además, los falsos profetas llamaban a lo malo bueno, y a lo bueno malo (por ejemplo, la agresión contra Irak y su destrucción son, en la retórica de Bush, "liberación" y "llevar nuestra compasión al mundo entero"; las muertes civiles se llaman "daños colaterales"). Y mientras los profetas verdaderos proclamaban la soberanía de Yahvé, Dios de Justicia y Amor que juzga a las naciones y a las personas, los falsos profetas servían a Baal, un dios manipulable a la disposición de los poderosos.

Hace siglos Carlos Marx concluyó que "la religión es el opio del pueblo". En el contexto de la iglesia luterana en la Alemania de los años 1840, Marx tenía mucha razón. Pero Marx nunca conoció a cristianos comprometidos como Camilo Torres de Colombia, Oscar Arnulfo Romero de El Salvador, Frank Pais de Cuba, Ernesto Cardenal de Nicaragua, Dietrich Bonhoeffer de Alemania, o Martin Luther King de los Estados Unidos. Si Marx hubiera conocido a esa clase de cristianos, habría dicho: "A veces la religión puede ser opio, pero muchas veces puede ser también levadura de justicia y transformación".

Qué paradójico, y qué lamentable, que el presidente Bush, con su herética manipulación del lenguaje religioso, se empeña en darle la razón a Carlos Marx.

La peor droga es la que narcotiza el corazón y la conciencia. El peor tráfico es el tráfico con la fe y con la Palabra de Dios. Hay también "narcotraficantes religiosos", que tendrán que dar respuesta al Dios de la Justicia y de la Vida.

Ponencia presentada en la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica, marzo de 2003, y publicada en Signos de Vida (Quito), julio de 2003. Se presentó también en el aula magna de la Universidad de Cartagena, Colombia, en junio de 2003. Posteriormente fue publicada en Pensamiento y Vida (Universidad Bíblica Latinoamericana) y en Pasos (DEI), y ha circulado electrónicamente por Adital (Brasil) y otros sitios de internet.

¿Qué nos queda a los cristianos de Karl Marx?

Escrito por eternauta 13-11-2006 en General. Comentarios (3)



¿Qué nos queda a los cristianos de Karl Marx?
por Alfredo Tamayo (revista Relat)

El derrumbamiento generalizado de los regímenes políticos de filiaciónmarxista-leninista, magnificado por la orquestación anticomunista de lamayoría de los medios de información, ha provocado en las concienciasel sentimiento de la inviabilidad de una alternativa al sistemacapitalista que tenga referencia a Karl Marx. Para muchos es hoyevidente que la figura y el pensamiento del revolucionario de Tréverishan sido superados para siempre. El aparato propagandístico deobediencia al Capital se esfuerza y con éxito por introyectar en lasmentes la convicción de que solamente un sistema social y políticofundamentado en la economía de mercado goza ya de racionalidad yviabilidad. Karl Marx y todo lo que este nombre significa bien puedenser arrojados al basurero de la historia. Más aún, surgen de nuevo lomismo que en los días de Karl Marx legitimaciones de tipo naturalista yreligioso del sistema capitalista1 .

Opino, sin embargo, que un mínimo de ilustración y de sentidocrítico exige trascender cualquier generalización y manipulación mentaly afrontar con lucidez y frialdad emotiva uno de los acontecimientosmás importantes de la época contemporánea: el comunismo que conquistael poder al comienzo del siglo y que lo pierde en sus postrimerías. Elhecho de cierto fracaso parece evidente. Pero, ¿quién y qué hafracasado? ¿Lo han hecho sólo unas concreciones políticas y económicassupuestamente referidas a Marx? ¿O es también Marx el sujeto delfracaso? Si es así, ¿qué es lo que en Marx se ha revelado falso oinviable?

No quiero abarcar en estas líneas el análisis y discernimientode los marxismos históricos, hayan tenido o no concreción política.Ello excede mi capacidad y los límites de un artículo. No entran, puesen mi consideración ni los marxismos de rostros inhumanos como, porejemplo, los de Stalin, Polpot o Ceaucescu, ni aquellos de signohumanista como fueron los de Dubcec, Allende o el régimen sandinista.Quiero centrar exclusivamente mi atención en la persona y pensamientode Marx y contribuir así mínimamente al esclarecimiento de losacontecimientos de los que hemos sido testigos en los últimos tiempos.Al poner mis ojos en Marx doy por supuesto que no siempre es fácildeslindar su pensamiento del de F. Engels. También reconozco que esdifícil desconectar a veces a Marx del marxismo histórico, lo mismo quelo es el hablar de Jesús de Nazaret de forma pura al margen delcristianismo. También me interesa precisar que es el llamado joven Marxen el que se centra perfectamente mi atención, es decir, en el Marxhumanista, silenciado por el aparato político comunista, en el Marxanalista y crítico profundo de la cultura burguesa en su conjunto2 .Al intentar el discernimiento de la figura y pensamiento de Marx deseohacerlo desde un punto de vista, no solamente filosófico, sino tambiénreligioso y cristiano. Pero desde una forma de entender lo cristianoalejada de cualquier connotación que contribuya al mantenimiento desituaciones de inhumanidad. Tampoco pretendo ocultar que mi críticaviene marcada por la simpatía por la figura y empresa marxianas. Ciertadosis de simpatía es condición de empatía y penetración histórica.

I. Evocación de la figura histórica de Karl Marx

Creo que es un presupuesto importante en el tratamiento delproblema sobre el legado de Marx hacer presente en líneas generales sufigura histórica3 . Esta evocación tiene por objeto asentar biendesde un principio que el revolucionario judeo-alemán nacido enTréveris, en el extremo occidental germano, en 1818, y fallecido enLondres, en 1883, no fue el personaje exaltado hasta lo mítico en lasimbología política del comunismo, el hombre que dividió el tiempo enuna prehistoria y un historia que nos suministró para siempre lasclaves de la inteligencia de la realidad. Pero que tampoco fue elpersonaje infame y satánico que estaría en el origen de casi todos losmales contemporáneos, como lo proclama cierto anticomunismo primitivo yvisceral.

Si no se considera hoy viable científicamente el acercamiento aningún personaje de relevancia histórica sin que se tenga en cuenta sucircunstancia de todo tipo, esto vale de modo especial para laaproximación a Marx. El tiempo de la Restauración del llamado Ancien Regime,las revoluciones de 1848, la incipiente industrialización con base enun capitalismo salvaje son claves muy importantes para la inteligenciade la aventura vital y del pensamiento de nuestro personaje. Asimismosus raíces judías y germánicas nos pueden ayudar a entender sumesianismo encarnado en una venida inminente del socialismo y su afánpor poner racionalidad en el quehacer revolucionario.

Marx fue el hombre de la radicalidad y de la consecuencia ensus convicciones democráticas y socialistas. Ello le acarreó lapersecución y el destierro repetido. Ello estuvo en el origen de sussucesivas rupturas, primero con la izquierda hegeliana burguesa,después con el apellidado comunismo grosero y primitivo, mástarde con el reformismo y nacionalismo lasalliano y al final con loscomunistas libertarios de M. Bakunín. Si el humor era uno de los rasgosde carácter de carácter de Marx también lo era la inclemencia con eladversario y el sarcasmo de los que fueron víctimas los Bauer, elmencionado Bakunín, Proudhon y el socialista cristiano Weitling, uno delos pocos creyentes lúcidas en tiempos tan oscuros de la Iglesia. En loconcerniente a su vida privada fue Marx el buen amigo de sus amigos, elpadre cariñoso para sus hijos y el buen esposo a pesar de todo4 . Llevó una vida de agobio y penuria constantes, de trabajo intenso hasta el agotamiento que acabaría con su vida.

2. Lo que nos queda de Karl Marx

¿Qué es aquello en Marx que ya no nos queda, aquello que podemosdar por superado ya que, podemos considerar, que como pensamiento yteoría, conforme a la metodología aristotélica, no ha sido avalado porla práctica?5 . Y al margen de este aval aristotélico, ¿cuálesserían otros puntos de disenso en el campo de las creenciasfilosóficas? Lo superado en Marx tiene que ver con la teología, laantropología y la teoría de la ciencia.

2.1. Lo inaceptable de su filosofía de la religión

No podemos estar de acuerdo como filósofos y como creyentes conuna concepción de lo religioso que lo convierte en algo carente deentidad en su referencia esencial y última, algo reducido a pura yantihumana proyección de la subjetividad que anhela lo infinito(Feuerbach) y/o a puro calmante y protesta de un sujeto social alienado6 .No podemos estar de acuerdo con un ateísmo en el fondo opcional quepiensa que ha de morir Dios para que viva el hombre y dé un sentidopropio a su vida, con una idea de Dios como competidor del hombre talcomo se opinaba en los círculos de la izquierda hegeliana capitaneadapor Feuerbach y a la que se adhirió el muy joven Marx7 . Hay quedecir que aquí los hechos confirman nuestro desacuerdo. Lo religioso nose ha revelado como el epifenómeno o la superestructura quenecesariamente brota y acompaña a la base sin alma de la sociedadcapitalista. La cultura neocapitalista es hoy una cultura laica en laque lo religioso va perdiendo relevancia. Para muchos creyentes, porotra parte, su fe no les lleva a consolarse del sistema, sino arebelarse y luchar contra él hasta sufrir la persecución y el martirio.

Sin embargo es preciso reconocer que, aunque es verdad que lafe hoy mueve a muchos creyentes a la lucha por una sociedad justa eigualitaria, la religión manifiesta cierta proclividad a convertirse ennarcótico que acalla el sentimiento de rebelión contra situaciones deinhumanidad. Todo lo que se mueve en torno a la teología delneoconservadurismo mencionada antes, las sectas evangelistaspromocionadas por las instancias centrales del poder financiero,industrial y político de los vecinos del norte para contrarrestar lalabor concientizadora de la Teología de la liberación confirma estaproposición. Por eso la crítica marxiana a la función narcotizadora delo religioso debe permanecer para nosotros como prevención contra unpeligro real.

2.2. Deficiencias en la antropología marxiana

Si ya la negación del homo religiosus constituye una seria deficiencia en la concepción marxiana del hombre8 a ella viene a sumarse otra no menos importante. Hay en Marx unaausencia casi total de la que se llama problemática existencialvinculada al mero hecho del existir como ser humano en independencia desu circunstancia concreta. Si es importante destacar, como lo ha hechoél, la función que desempeña lo circunstancial en la gestión del serhumano, no lo es menos al afirmar que ello no es todo ni mucho menos.Es verdad que la situación social da un color especial a lo existencialpero la problemática existencial tiene sus raíces más en la hondura. Laexistencia en la temporalidad con el paso inexorable de los días y delas horas, la angustia concomitante al tener que optar, la vidaamenazada y acosada por el tedio, la soledad, el envejecimiento, elsufrimiento y la muerte apenas afloran en la literatura marxiana.

No es por eso extraño que los epígonos de Marx hayan emprendidoen los últimos tiempos el tratamiento de los problemas existencialesdesde bases marxianas9 . Toda filosofía tiene sus peculiares vacíos y es éste uno de los principales en el pensamiento de Marx.

Quiero aludir ahora a un disenso de la manera de pensar al serhumano. A lo largo de la historia, el hombre se ha preguntado si él esen realidad lobo o cordero. Las respuestas pesimistas y optimistas sehan ido sucediendo en la historia de la antropología. Sabemos queRousseau fue una de las lecturas predilectas del joven Marx. Estepensador marcó sin duda la antropología marxiana con el sello de unoptimismo excesivo. Así Marx parece desconocer el mal que anida en elcorazón mismo del hombre, sus tendencias negativas en forma de envidia,rencor, dominación, insolidaridad, etc. Es excesivo pensar que lamaldad del hombre sea el producto puro de una sociedad clasista, sibien es innegable la influencia de un entorno humano en orden a lacreación de seres humanos realizados. Si Marx ha hecho de la propiedadprivada de bienes productivos una especie de pecado originalsecularizado comienzo de todos los males de la humanidad, su pretensiónme parece excesiva a todas luces.

Para terminar esta visión crítica de la antropología marxianame pregunto, a la vista de una sociedad nueva en occidente en la que eltrabajo va siendo cada vez más un bien escaso en el mercado, si nohabrá contribuido también Marx con su fuerte acento en el homo fabera la radicalización psicológica de la crisis, es decir, al desamparo desentido de miles de hombres y mujeres afectados por el desempleo.Asimismo, me planteo la interrogación de si no habrá incidido talinsistencia en el hombre como transformador de la naturaleza acompañadadel olvido del homo contemplativus en el desastre ecológico del tiempo presente. Aunque no se me escapa que tal insistencia en el homo faberes legado común de la modernidad y que Marx insiste en la hermandad dehombre y naturaleza y en la importancia del ocio "para poder crear ygozar espiritualmente"10 .

2.3. La precaria cientificidad del materialismo dialéctico e histórico

Abordaremos más tarde lo valioso de cierta concepción marxianadel fenómeno histórico opuesta a cualquier fatalismo. Asimismo lo queviene a continuación no quiere desconocer ni mucho menos lacontribución marxiana a la moderna escritura de la historia con suinsistencia en la importancia fundamental de lo económico. Pocohistoriadores hoy pasarán por alto este factor a la hora de estudiaruna época determinada. Tan sólo deseo censurar la pretensión de Marx derevestir su socialismo con el carácter de científico. Aunque los términos materialismo dialéctico y materialismo históricose deban a Plejanov (1856-1918) y Labriola (1843-1904) no hay duda deque una concepción materialista de la realidad y de la historiarevestida de carácter "científico", es decir, de penetración y no deencubrimiento (ideología) de la auténticamente real, forman parte delideario de Marx y de Engels. Otra cosa es la cuestión de si aquilatarony hasta qué grado el significado y alcance de lo que se llamamaterialismo. Volviendo al término científico creo que es claro que con él pretendían Marx y Engels contra distinguir su socialismo fundado en la racionalidad de los falsos socialismos basados en el voluntarismo puro y las apelaciones a la moral.

Me parece que serán hoy pocos aquellos estudiosos que siganviendo en el materialismo dialéctico e histórico una auténtica cienciasujeta al principio de la verificabilidad. Más bien vemos hoy en ambosmaterialismos creencias filosóficas si es que las tomamos como visionesholoizantes de lo real. Y no faltará aquel que siguiendo la filosofíade la sospecha vea en la tesis marxianas enunciados o postulados teoréticos nacidos de un wishfull thinking.Volviendo al principio de la verificabilidad, sabemos que fue Bernsteinel primero en poner sistemáticamente en tela de juicio las "previsionescientíficas" sobre el final próximo del capitalismo y en iniciardecididamente el camino revisionista. El socialismo habría de ser ante todo un postulado ético11 .

3. Lo que nos queda de Karl Marx

3.1. Su apuesta por el proletariado

Viniendo ya al legado positivo que nos proporciona Marx quierodar la primacía en él a lo vivido sobre lo pensado, a aquello que diosentido a su vida sobre los análisis y esquemas de pensamiento. Meparece muy importante por ello destacar en Marx su apuesta decidida poraquellos a los que llamamos pobres en el lenguaje cristiano y él denominó proletariado12 .Ya en su primerísima época como periodista mostró su imperativo éticoen pro de la justicia abogando por aquellos indigentes a quienes unaley injusta prohibía recoger los restos de la tala en el bosque13 .Pero fue sobre todo en la emigración de París en los gruposclandestinos de la resistencia obrera contra el sistema donde Marx fueganado para siempre para la causa del proletariado. Desde este punto devista y a pesar de todo, la vida y obra de Marx no fue en el fondo otracosa sino un clamor de justicia indignada contra la criminalidad de un establishmentManuscritos de París que la relación hombre-mujer nos da la medida del humanismo de una sociedad concreta14 .que hacía descender al fondo de las minas niños de corta edad, imponíajornadas de trabajo exhaustivas y la ley de bronce del salario,oponiéndose frontalmente a cualquier regulación laboral. La verdad esque si hoy existe en la mayor parte de los países industrializados uncódigo de derechos del trabajo se debe no al buen corazón delempresariado, sino a la lucha constante de los trabajadores y aaquellos que como Marx pusieron su talento y su tiempo al servicio desu causa. Una vieja y nada confortante experiencia histórica nos enseñaque los derechos humanos casi nunca se conceden, casi siempre searrancan. La insistencia marxiana por otra parte de que son ahora lostrabajadores la vanguardia de la historia humana ha contribuido no pocoa devolver al obrero la conciencia de su dignidad. Por fin,considerando que es la mujer uno de los grandes grupos de marginación yopresión a lo largo de la historia hay que poner a Marx entre losprecursores de la liberación feminista al asentar como principio en los

3.2. La dignidad recuperada del trabajo

No es ninguna simplificación histórica afirmar que la atmósferacultural de los siglos XVIII y XIX, en lo que a la valoración deltrabajo manual se refiere, tenía más que ver con actitudes elitistas dePlatón y Aristóteles que con la tradición de la Biblia. Fue primeroTomás Borge con su Utopía,15 y sobre todo el izquierdista hegeliano Moisés Hess16 los que más contribuyeron antes que Marx a hacer regresar la cultura auna valoración positiva del trabajo manual. La influencia de Hegel ysobre todo de Hess sobre Marx fue muy importante. Para Marx, el trabajocomo transformación de la naturaleza es decisivo para de venir un serhumano. Por eso, el capitalista es un ser alienado. Por ello esta obratransformadora debe ser ejecutada dentro de las condiciones óptimas. Elproletariado es un ser alienado porque trabaja en condiciones pésimas.Verse obligado a alquilar su fuerza de trabajo es la máximanegatividad. Es condición, en consecuencia, indispensable de liberaciónhumana el que el ser humano, además de trabajar, sea dueño y señor desu fuerza y producto de trabajo. más tarde Hegel con el famoso análisis del amo y del esclavo

El siglo en la Europa y América del paleocapitalismo ha recibido el nombre de siglo del martirio obrero.Es a la vez el siglo del silencio de la Iglesia. Y el siglo de suvergüenza. Tan sólo al final se produce el tímido pronunciamiento de laencíclica Rerum Novarum. Creo que tenemos que reconocer que ha sido el movimiento obrero nacido extramurosde las iglesias cristianas e impulsado vigorosamente entre otros porMarx lo que nos ha ido haciendo recuperar poco a poco la tradiciónbíblica en lo que a la dignidad del trabajador y del trabajo serefiere. Un documento tan positivo en este sentido como es el titulado Laborem Exercenssería impensable al margen de estos presupuestos. Para concluir coneste tema diría que la utopía marxiana de una humanidad dueñasolidariamente de su productividad -no el Estado erigido en patróntotalitario- habría de permanecer como horizonte cristiano de lallegada del reino.

3.3 La visión vectorial positiva y activa de la historia

Si no como ciencia, conforme a lo expuesto antes, sí en cambiocomo creencia y apuesta, debe permanecer como valioso legado marxianoun materialismo histórico bien entendido. Es decir, una concepción vectorial de lo histórico a modo de magnitud orientada alejada de cualquier eterno retorno.Una vectorialidad orientada hacia un futuro más humano. Una visiónactiva de la historia. Queremos leer con Bloch, el materialismo comohistoria para el hombre y en manos del ser humano. Marx se enfrenta atodo naturalismo y fatalismo históricos. Los hechos deplorables quepresenciamos no están en la naturaleza de las cosas y no tienen que serasí necesariamente. Es la obra del hombre la que ha engendrado unestado de cosas concreto y es esa misma mano del hombre la que puededar otro giro. Quiero reproducir las mismas palabras de Marx. "Elcomunismo -dice- se diferencia de todos los movimientos pasados porquetrastorna la base de todas las antiguas condiciones de producción y decomercio, y, por primera vez, trata conscientemente todas laspresuposiciones naturales como creaciones de los hombres pasados, lasdespoja de su carácter natural y las somete al poder de los individuosunidos17 . Seguramente que en todo lo que precede Marx no hahecho otra cosa que impostar y aplicarla al movimiento obrero ysocialista una visión histórica muy cara a la modernidad en su faseilustrada. Por otro lado creo que no haríamos justicia los cristianos aMarx no sólo si no reconociéramos su contribución a que recuperáramosla tradición bíblica respecto del trabajo y así nos aproximáramos aJesús de Nazaret, sino, también, si cerráramos los ojos al hecho de quedetrás de la insistencia en la referencia escatológica que ha de tenertoda afirmación teológica cristiana y en la esperanza activa que debeiniciar el reino de Dios ya en este mundo, está su inspiración eimpulso. De la mano de un moderno Virgilio nos hemos acercado a laspuertas del paraíso.

3.4. La crítica del Estado liberal

Marx fue plenamente consciente de la importancia única que habíasupuesto para el progreso de la historia universal la revolución de1789. Se identificó plenamente con los ideales de igualdad, libertad yfraternidad proclamados por ella. Las ideas liberales familiares, laproximidad de Francia y el conocimiento del idioma francéscontribuyeron a esta sintonía. Sin embargo, cada vez se fueconvenciendo más de que la revolución se había quedado corta. Habíaarrimado excesivamente el ascua a la sardina burguesa y nada o casinada a la del proletariado. En esta apreciación va a coincidir Marx conel líder socialista Baboeuf. Los derechos del hombre y del ciudadanohabían adoptado claramente una coloración burguesa. Sólo el burgués esde hecho el auténtico citoyen. Para el proletariado los derechos son una abstracción18 . Por eso va a negar Marx al Estado nacido de la revolución el carácter de auténtica democracia.Marx se enfrenta directamente con Hegel y con su pretensión delegitimar y hasta sacralizar la política liberal presentando al Estadocomo padre y armonizador de diferencias sociales. Este Estado no es enrealidad otra cosa sino el legitimador y legalizador de las diferenciasciudadanas, no es el Estado de todos, sino el Estado de la clasedominante en contra del proletariado19 .

Sin querer trasladar de forma mecánica la crítica marxiana delEstado liberal de su tiempo al ente político de finales del siglo XX ysin pretender megar su evolución hacia un Estado más o menos social,creo que su visión de la llamada democracia sin más, sobre todomirando a la forma que adopta hoy en América Latina, conserva grandeactualidad. El aparato estatal sigue estando en función de lainfraestructura económica y social. Son los poderes fácticos sociales yeconómicos (terratenientes, industriales y banqueros) los que hacen ydeshacen, dirigen y manipulan gobiernos, parlamentos y tribunales ytienen a su servicio la fuerza armada y policial. Los políticos seconvierten en realidad, consciente o inconscientemente en gestores ymarionetas del gran capital agrario, industrial y financiero. Y si nose acomodan debidamente a las direcciones de los que en realidadmandan, son sustituidos o quitados violentamente de en medio. Siguesiendo una gran verdad el principio marxiano de que no existedemocracia auténtica mientras no se dé un principio de democracia económica.Los derechos cívicos son reales en la medida en que exista un repartoequitativo, un control y gestión cívico de la riqueza del país.Recuerdo haber leído alguna vez la observación de que la que sepresenta como la gran democracia mundial, Estados Unidos de América,erigió un día un monumento a la libertad, jamás levantó otro a laigualdad.

3.5. La crítica del sistema económico y la lucha de clases

Marx no elaboró ciertamente un sistema alternativo claro yacabado frente al capitalismo. Ello puede ser una de las causas de ladisfunción de los sistemas del socialismo real. Tan sólo nos legóesquemas generales contenidos en su mayor parte en el Manifiesto, el Capital y la Crítica al programa de Gotha. El lado fuerte de Marx es la crítica del sistema capitalista. Su radiografía es hasta hoy la más completa y conserva su fundamental validez.

Cuando Marx analiza pros y contras de la revolución burguesainsiste con razón en la capacidad revolucionaria enorme que acompaña ala burguesía. esa potencia burguesa de transformación se traduce en suvertiente negativa en convertir y degradar todo lo que toca, a modo deuna nueva Circe, en objeto de cambio, en mercancía. "La burguesía hadestruido... para no dejar subsistir entre los hombres otra cosa que elfrío interés, el cruel pago al contado. He hecho de la dignidadpersonal un puro valor de cambio. La burguesía... las relacionesfamiliares las ha reducido a puras relaciones de dinero"20 . Lamercantilización operada por la burguesía no conoce fronteras, pues, nose detiene ante lo más sagrado y sublime. De ahí la importancia supremaque cobra el dinero. Mercancía y dinero son auténticos fetiches en elcielo de la cultura del capital, transposiciones a un cielo vacío de laauténtica realidad consistente en el trabajo y el producto del trabajo.El mecanismo feuerbachiano de la Umfunktionierung o transfuncionalización tiene ahora lugar, según Marx, en el terreno de las relaciones económicas.

Una mirada crítica al panorama de nuestra cultura occidentalcapitalista en este final de siglo y de milenio en que se va demoliendodía tras día el estado del bienestar y la llamada economía social de mercado(Erhard) y surge de nuevo un capitalismo de rostro salvaje nos hacecomprender cuán acertado sigue estando Marx en su análisis. Vivimos lafuria desatada de conversión de todo en valor de cambio. El dinero y larentabilidad se erigen en valores supremos. Se vive una nueva religióndel culto al becerro de oro. En el mundo empresarial, la fuerza detrabajo recibe el nombre significativo de human resources. El mundo de la política es cosa de marketing21 . En el mundo deportivo y en sumanifestación suprema de los juegos olímpicos han entrado de saco lasgrandes empresas multinacionales. En pocas épocas de la historia se haadorado tanto al dinero, al hacer mucho dinero pronto y sea como sea.publicitario y juega más a vender una imagen que a convencer con unprograma. Fromm ha analizado muy bien cómo tiene lugar en el terreno dela pareja humana la degradación de las relaciones amorosas a "purasrelaciones de dinero"

Marx creyó en la disfuncionalidad inherente al sistema y creyópoder prever las etapas de su inevitable desmoronamiento. Estamos en elprimer libro de El Capital. Ciertamente el sistema goza desalud a pesar de la crisis del momento. Pero también un caimán o unapiraña están en posesión de un excelente estado de salud. Pero, si elfinal pronosticado por Marx no ha sobrevenido ciertamente, sí en cambioalgunas de las etapas en la evolución del sistema. En concreto, las dela acumulación y concentración del capital y en cierto aspecto la de la depauperación progresiva22 .Los países ricos acumulan y concentran la riqueza mundial en lassuperempresas y los superbancos. La pequeña industria, los pequeñosbancos y los pequeños comercios son fagocitados por ellos. Los paísesllamados del sur se hacen cada vez más pobres. Y dentro de lassociedades ricas se va implantando la estamentación ternaria del grupopequeño que detenta la propiedad de la riqueza de todo tipo, delsegundo estamento que es aquel que sirve a este primero y goza detrabajo y salario alto y estable y, por fin, del terceroprogresivamente grande constituido por una nueva forma de proletariadode aquellos que sólo tienen un empleo provisional o ningún empleo, delos emigrantes, de los marginados sociales de todo tipo. La sociedadpresenta así unos mercados caracteres darwinistas donde sólo sobrevivenlos fuertes y duros y sucumben los débiles23 . Así emerge una forma nueva de la lucha de clases.Marx concibió esta modalidad de combate social como algo que tiene suorigen en la guerra de agresión declarada por el capital alproletariado. La lucha del proletariado es una gran defensiva. Existenuna clase dominadora y otra dominada que se rebela. Lucha de clase notiene que ver de suyo con odio y agresividad por parte delproletariado, como lo hace ver la ideología y propaganda al serviciodel sistema que se obstina en no querer reconocer que es él el que hainiciado las hostilidades. La teología de la liberación ha recogido lavisión marxiana y acostumbra a hablar más bien de empobrecidospor el capital que de pobres a secas. La lucha de clases, sobre todo ensu versión de agresión de los acumuladores de riqueza contra lospueblos y capas sociales empobrecidas es una cruda realidad en nuestromundo y por eso también aquí Marx es dolorosamente actual.

Subiendo ya a un punto de mira más alto desde el cual realizóMarx la crítica del sistema capitalista tengo que insistir en que esepunto no fue otro que la utopía de una sociedad igualitaria, libre yfraterna frente a una sociedad que hacía de la desigualdad, ladominación y la insolidaridad sus claves y funcionamientos. Quizásahora la caída de los regímenes del socialismo estatal y burocráticoayude a comprender mejor que Marx no está muerto. Por sus idealessociales y políticos también debe apostar un cristiano que no quieremutilar el evangelio. El elitista y discriminador F. Nietzsche, enemigoobseso del hombre cristiano pero no mal conocedor del mismo, no veía enel movimiento socialista otra cosa que el legado funesto de la utopíaevangélica de la igualdad y la fraternidad. Nietzsche dice textualmenteque "el movimiento democrático24 . constituye la herencia delmovimiento cristiano". Insulta a los que él cree continuadores de suideal: "Los perros anarquistas que ahora rondan por las calles de lacultura europea... los filosofastros cretinos y los ilusos de lafraternidad que se llaman a si mismos socialistas"

Conclusión

He tratado de responder a la interrogante en torno al legado deMarx y de satisfacer en concreto a la pregunta de qué nos queda, sobretodo a los creyentes en Jesús de Nazaret, de Marx. No ciertamente suateísmo opcional, su reducción de lo religioso a fantasmagoría yproyección, como refugio y protesta, de una conciencia asfixiada en unasociedad inhumana. Tampoco su concepción antropológica excesivamenteoptimista, su mitificación de proletariado, su poca o casi nulaatención a nuestra problemática existencial. No cabría tampoco aceptarcomo científicas las concepciones del materialismo dialéctico ehistórico. Pero sí nos queda como herencia a no dilapidar su crítica aformas de proclamarse cristiano que olvidan "al hijo del carpintero aquien mataron los ricos".

La severa admonición marxiana de lo religioso convertido enopio del pueblo cobra hoy una triste actualidad cuando contemplamoscómo va resucitando lo peor del catolicismo en la Iglesia y cómo se veinvadida América Latina por las sectas fundamentalistas que mutilan lasconsecuencias sociopolíticas del evangelio de Jesús de Nazaret. Nosqueda asimismo de Marx su positiva valoración del trabajo, su visiónactiva y esperanzada de la historia humana, su radiografía perspicaz deun sistema y cultura que hacen imposible una existencia humanaauténtica y su invitación "a derrocar toda situación en la que elhombre yace como un ser envilecido, esclavizado, abandonado,despreciado". Tal opción decidida por los pobres y proletariosconstituye sin duda para un creyente fiel al evangelio de Jesús laherencia más preciosa de Marx. Su vida fue -dentro de no pocaslimitaciones- un servicio a la causa de los empobrecidos y apartadosdel banquete social. Una vida de abrumador trabajo intelectual ypolítico que le llevó a la ruina de su salud. Una vida de perseguido yexiliado perpetuo bajo aquellos que no querían se moviera un solo dedode aquel monumento a la más cruel desigualdad como era el capitalismopaleoindustrial.

Ese Marx es el que más queda y nos debe quedar, como permanecenvivos siempre para nosotros todos aquellos que hicieron de su vidaentrega a los hombres y mujeres "envilecidos, esclavizados,abandonados, desaparecidos". Desde Espartaco a Nelson Mandela yRigoberta Menchú, pasando por Tomás Münzer, Mijail Bakunin, RosaLuxemburg, Farabundo Martí, Augusto César Sandino, Luther King, OscarRomero, Ignacio Ellacuría y sus compañeros de martirio. Son todos elloshombres y mujeres que quisieron dar carne política y social al ideal defraternidad expresado en la fórmula paulina de que "ya no hay judío nigriego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, pues todos vosotros sois unasola cosa en Cristo Jesús"25 .

Notas:

  • 1 Karl Marx hace alusión a la frase de E. Burke en Thoughts anddetails on Scarcity y que reza así: "Las leyes del comercio son leyesde la naturaleza y por consiguiente leyes de Dios", cfr El Capital,T.I. México 1946, p. 616. Para el estudio de la restauración de estaideología en el neoliberalismo véase la obra de M. NOVAK, El espíritudel capitalismo democrático, Buenos Aires 1982; y el estudio crítico deJ.M. Mardones, Capitalismo y religión. La religión políticaneoconservadora (Santander 1990)
  • 2 No es el momento de entrar en la tan conocida polémica deexistencia o no de dos Karl Marx, uno el joven y humanista queconcluiría más o menos a raíz del Manifiesto comunista en 1848, otro elmaduro y cientista objetivado en El Capital. Tampoco en la controversiade si los famosos Grundrisse der Kritik der politischen Oekonomie de1857/58 representarían la conciliación de ambos. Véase la obra Polémicasobre marxismo y humanismo de Althusser, Semprún, Simon y Verret,México 1968.
  • 3 Para el estudio de la vida y personalidad de Karl Marxremito a las obras de I. Berlín, Karl Marx, Madrid 1973, y a la de W.Blumenberg, Karl Marx, Madrid 1970.
  • 4 El amor incondicional y el apoyo constante que ofrecióJenny von Westphalen a su esposo Karl Marx son de un significadocapital en la vida de nuestro pensador. La muerte de Jenny produjo enél un derrumbe anímico y corporal. Marx la amó sin duda mucho. Piensoque su infidelidad con Helene Demuth no fue más allá de lo episódico.
  • 5 Aristóteles, Etica a Nicómac, X, c.10.
  • 6 Véase L. Feuerbach, La esencia del cristianismo, Salamanca1975, y Karl Marx, Crítica de la filosofía del estado de Hegel,Barcelona 1974.
  • 7 Fvéase la tesis doctoral de Karl Marx que lleva por títuloDiferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y en Epicuro,Madrid 1971.
  • 8 No quisiera pasar adelante sin dejar constancia de que laactitud negativa de Karl Marx frente al fenómeno religioso no impidióel que tuviera una gran estima por la figura de Jesús de Nazaret. Suhija Eleanor (nº 1855) nos dejó un cálido testimonio de ello. VéaseReminiscences of Marx and Engels, editado en Moscú, y la obra de F.Durand, La vie amoureuse de Karl Marx, París 1970.
  • 9 Consúltese F. Reisinger, Der Tod im marxistischen Denkenheute, München 1977, y F. Steiner, Marxisten-Leninisten über den Sinndes Lebens, Essen 1970.
  • 10 Pariser Manuskripte 1844, en Texte zur Methode und Praxis, II, Leck/Schleswig 1966, p. 17.
  • 11 Véase E. Berstein, Socialismo evolucionista: las premisasdel socialismo y las tareas de la socialdemocracia, (Barcelona 1974).
  • 12 No entro en la cuestión de si se diferencia o no y en quémedida el concepto de pobre entendido cristianamente y el proletario.Conforme a lo que dijimos más arriba baste decir que además de sureferencia teológica el término pobre se extiende a formas dealienación no consideradas por Marx como soledad, ancianidad,enfermedad, etc.
  • 13 Véase El comunismo y la Gaceta general de Augsburgo, en MEGA I/1, p.304.
  • 14 Pariser Manuskripte 1844, en Texte zur Methode und Praxis, II, Leck/Schleswig 1966, p. 75.
  • 15 Fenomenología del Espíritu, México 1973, p. 117ss.
  • 16 Moisés Hess (1812-1875) puede ser considerado como elpionero de la filosofía de la acción y de la liberación integral delhombre. Amigo de Karl Marx ejerció sobre él un considerable influjo.Entre sus obras descuella Philosophie der Tat (Filosofía de la acción)contenida en Philosophische und sozialistische Schriften, Berlín 1961.
  • 17 Ideología Alemana, MEGA I, 5.
  • 18 La cuestión judía, MEGA I, 1, p. 593.
  • 19 Crítica a la filosofía del derecho de Hegel, MEGA I, 1, p. 404, 425.
  • 20 Manifiesto del partido comunista, Moscú 1979, p. 33.
  • 21 E. Fromm, El arte de amar, III. El amor y su desintegraciónen la sociedad occidental contemporánea, pp. 101-126, Buenos Aires1972.
  • 22 Véase El Capital, T.I. Tendencia histórica de la acumulación capitalista, México 1946, p. 647ss.
  • 23 Consúltense, por ejemplo, A. Gorz, Los caminos del paraíso,Barcelona 1983, y A. Schaff, ¿Qué futuro nos aguarda?, Barcelona 1985.
  • 24 Más allá del bien y del mal, Madrid 1982, p. 134.
  • 25 Gál. 3,28.
  • Ernesto Che Guevara

    Escrito por eternauta 13-11-2006 en General. Comentarios (8)


    Ernesto "Che" Guevara
    Biografía


    Fuente: http://www.geocities.com/capitolhill/3240/

    Ernesto "Che" Guevara, 1928-1967 Revolucionario Marxista y Líder Guerrillero

    A los 2 años de edad Che Guevara desarrollo el asma, de la cual el sufrió toda su vida, y su familia se mudo para el clima mas seco de Alta Gracia (Córdoba) donde su salud no mejoro. Su educación primaria la hizo en su hogar, principalmente por su madre, Celia de la Serna. El se convirtió en un voraz lector de Marx, Engels y Freud que estaban todos disponibles en la biblioteca de su padre, Es probable que haya leido algunos de sus trabajos antes de ir a la escuela secundaria (1941), el Colegio Nacional Deán Funes, Córdoba donde el fue bueno solo en literatura y deportes. En su casa el estaba impresionado por los refugiados de la Guerra Civil Española y por la larga serie de crisis políticas en Argentina que culminaron en la dictadura de Juan Perón, a la cual los Guevara de la Serna estuvieron opuesto. Esos eventos e influencias produjeron en el joven Guevara un rechazo a la pantomima de la democracia parlamentaria y partidista, a el ejercito, a la oligarquía capitalista, y sobre todo al imperialismo norteamericano. Aunque sus padres, notablemente su madre, fueron activistas anti-peronistas, el no tomo parte movimientos revolucionarios estudiantiles y mostró poco interés en la política en la Universidad de Buenos Aires (1947) donde el estudió medicina, primero con la intención de entender sus propias enfermedades y luego interesado en la lepra. En 1949 el realizó la primera de largas jornadas, explorando el norte de Argentina en una bicicleta, y por primera vez estando en contacto con los pobres y los pocos sobrevivientes de las tribus Indias. En 1951, después de tomar sus penúltimos exámenes, el realizó una jornada mucho mas larga, acompañado por un amigo, visitó el sur de Argentina, Chile, donde conoció a Salvador Allende, Perú, donde trabajó por algunas semanas en el hospital de lepra de San Pablo , Colombia en la época de La Violencia, y donde el fue arrestado pero pronto liberado, Venezuela, y Miami. El regresó a casa para sus últimos exámenes seguro de una sola cosa, que el no se quería convertir en un practicante clase-media. El se graduó, especializándose en dermatología, y fue a La Paz, Bolivia, durante La Revolución Nacional que el condenó de oportunista. De ahí el fue a Guatemala, ganándose la vida escribiendo artículos de viajes-arquelogía sobre las ruinas Mayas e Incas. El llegó a Guatemala durante la presidencia socialista de Arbenz; aunque el era para entonces Marxista, lector de Lenin, el rechazó a unirse al Partido Comunista. El vivió con Hilda Gadea, una Marxista de ascendencia India que avanzó su educación política, y le presentó a Nico López, uno de los compañeros de Fidel Castro. En Guatemala el vio a la CIA en su trabajo como principal agente de la contrarevolución y se confirmó en su opinión que la Revolución podía ser hecha solo por la insurrección armada. Cuando Arbenz cayó, Guevara fue a Ciudad de México (Septiembre 1954) donde trabajó en el Hospital General. Hilda Gadea y Nico López se le unieron, y el conoció a Raúl y Fidel Castro, entonces la política apareció, y se dio cuenta que en Fidel había encontrado el líder, que estaba buscando.

    Se unió a otros seguidores de Castro en la granja donde los revolucionarios Cubanos estaban aprendiendo cursos de comando y entrenamiento profesional en guerra de guerrilla por el Capitán del Ejercito Español Republicano, Alberto Bayo, autor de Ciento cincuenta preguntas a un guerrillero, Habana 1959. Bayo no solo se basó en su propia experiencia sino en las enseñanzas de Mao Tse-tung, y 'Che', como el ere llamado para entonces, se convirtió en su alumno estrella y se convirtió en un líder de la clase. Los juegos de guerra en la granja atrajeron la atención de la policía, todos los Cubanos y Che fueron arrestados, y luego liberados un mes después (Junio 1956). Cuando ellos invadieron Cuba, Che fue con ellos, primero como doctor, y luego como Comandante del ejercito revolucionario. El fue el mas agresivo, inteligente y exitoso de los oficiales guerrilleros, y el mas preocupado en enseñar a sus hombres educación Leninista. Al triunfo de la Revolución, Guevara se convirtió en la mano derecha de Fidel Castro en el nuevo gobierno de Cuba. Che organizó y dirigió el Instituto Nacional de la Reforma Agraria para administrar las nuevas leyes agrarias expropiando a los grandes terratenientes; participó en el Departamento de Industrias; y fue nombrado Presidente del Banco Nacional de Cuba.

    En 1959 se casó con Aledia March y juntos visitaron Egipto, India, Japón, Indonesia, Paquistán y Yugoslavia. De regreso en Cuba, como Ministro de Industrias el firmó (Febrero 1960) un pacto de negocios con la URSS que liberó a la industria azucarera Cubana de la dependencia del décimo del mercado de EE.UU. De las experiencias que Che obtuvo durante la revolución cubana, nació un axioma: "No es necesario esperar hasta que todas las condiciones para la revolución existan, el foco insurreccional las puede crear". Y como Mao Tse-tung, el creyó que el campo debe llevar la Revolución a las ciudades en países predominantemente agrícolas. El Che escribió mucho sobre la creación del hombre nuevo, como condición necesaria para la Revolución, parte de su pensamiento se observa en: "El hombre realmente llega a su estado de completa humanidad cuando el produce, sin ser forzado por necesidad física a venderse a si mismo como mercancía".

    Che estuvo en varios países Africanos, notablemente en el Congo, donde el luchó junto con Kinshasa en su revolución, allí llevo una fuerza de 120 Cubanos. Luego de muchas batallas, los hombres de Kinshasa fueron derrotados por los mercenarios belgas, y en otoño de 1965 el le pidió a Fidel retirar la ayuda Cubana.

    La última acción revolucionaria de Che fue en Bolivia. Che renunció a todo vinculo con Cuba, y luego de entrenar en las sierras Cubanas, partió hacia Bolivia, con su ejercito internacionalista. El intentó termino en su captura y posterior ejecución un día luego.

    Por su apariencia salvaje, romántica y revolucionaria, Che se convirtió en una leyenda y un ídolo para los jóvenes revolucionarios de todo el mundos, en un ejemplo de lucha y revolución, como única esperanza para acabar con la explotación capitalista, y conseguir la construcción de una sociedad mas justa, digna e igualitaria; La Sociedad Comunista