Weblog del eternauta (Marquito´s blog)

Cristianismo

Martin Luther King "Tengo un Sueño"

Escrito por eternauta 22-11-2006 en General. Comentarios (2)


Tengo un Sueño

Por Martin Luther King, Jr.

Discurso leído en las gradas del Lincoln Memorial durante la histórica Marcha sobre Washington

Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.

Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"

Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".

Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"



Washington, DC
28 de agosto de 1963

Desafío al compromiso profético - Entrevista a Juan Stam

Escrito por eternauta 22-11-2006 en General. Comentarios (3)



Un desafío al compromiso profético

Entrevista al pastor y teólogo Juan Stam

por Edgardo Moffatt para la revista Kairós


-¿Cómo defines el ministerio profético?

Creo que, en general, se entiende mal las palabras "profeta","profecía" y "cumplimiento". Se considera la "profecía" como vaticinio de sucesos futuros, y al "profeta", como la persona que predice tales sucesos. Así, hay "cumplimiento" cuando algo ocurre exactamente como fue anunciado. Otras veces se entiende la "profecía" como la revelación de cosas secretas o escondidas, que se verifica cuando lo revelado resulta ser cierto. Lo curioso es que estos conceptos, que sin duda prevalecen entre buenos evangélicos, son paganos. La gran mayoría hoy no entiende "profecía" según la comprensión bíblica sino según los oráculos antiguos (al estilo Nostradamus o el horóscopo) y lo que la Biblia condena como "adivinación".

Bíblicamente, el sentido de estos términos es muy distinto."Profecía" significa una palabra directa y viva de Dios para su pueblo,casi siempre con exigencias para su conducta. Esa palabra revelada puede referirse al futuro, ya que éste tiene que ver con la obediencia actual del pueblo de Dios, pero no es profecía porque incluya el anuncio de cosas futuras, ni deja de ser profecía cuando no menciona el futuro. Moisés fue considerado el prototipo para todos los profetas, pero no se dedicó a predecir el futuro.

El profeta no es tal porque predice el futuro sino porque trae al pueblo del Señor la palabra viva y exigente de un Dios de amor, vida y justicia. Y si no predice nada futuro, no por eso es menos profeta. La fuerza esencial de la palabra profética estriba en su fuerza ética, no en alguna especie de clarividencia mágica desconectada de la soberanía de Dios y su voluntad.

"Cumplimiento" también tiene un sentido distinto en las Escrituras.En el pensamiento pagano, una "profecía" se "cumple" cuando lo anunciado ocurre exactamente como se predijo. Bíblicamente, el esquema básico de la profecía no es predicción-cumplimiento sino promesa-cumplimiento. El énfasis es que Dios cumple su Palabra. En el Nuevo Testamento, las palabras griegas que traducimos como "cumplir" tienen todas la idea básica de "llenar", "completar". No significanmeramente que se "cumple" un vaticinio (y así pone fin a su vigencia) sino que la palabra original se amplía, se ensancha, se enriquece con nuevo sentido.

–¿Y cuáles son las marcas de una iglesia que asume su responsabilidad profética?

Lo definitivo de la vocación profética no estriba en el vaticinio sino en la exigencia de la voluntad de Dios, como vemos clarísimamente en los grandes profetas de Israel. De modo que las marcas hoy deben ser las mismas de entonces. En los tiempos tan críticos que vivimos, la iglesia profética —y toda iglesia está llamada a ser profética; casocontrario, no sería fiel a su naturaleza pentecostal y a su llamado—levanta la voz por el Reino de Dios y su justicia aquí y ahora, contra la injusticia que hay dentro y fuera de la iglesia, contra la corrupción y la opresión.

No todos los profetas vaticinaron el futuro, pero todos ellos denunciaban el pecado y exigían justicia. Ningún profeta verdadero legitimaba la maldad. Ningún profeta se callaba ante la injusticia.Elías se plantó en firme y se jugó la vida ante Acab. Unos cincuenta años después, Amós atacó vehemente los crímenes que se cometían en Samaria. Y los demás profetas, cada uno en su coyuntura histórica,denunciaron el pecado y anunciaron la voluntad de Dios. Una profecía que no exige obediencia, que no tiene cómo obedecerse, es ya sospechosa de ser falsa.

Por supuesto, cada congregación y cada líder tienen que buscar en oración la forma acertada de realizar esta vocación profética. Nunca deben legitimar la injusticia y la violencia, como hacían los profetas falsos. En toda su predicación, deben proclamar el Reino de Dios y su justicia e inculcar los principios fundamentales de la ética bíblica.En algunos casos, la congregación podría organizar charlas o grupos de discusión sobre temas de actualidad. En casos más extremos, los organismos, denominaciones y alianzas de iglesias deben pronunciarse en favor de la justicia. Y en situaciones de extrema gravedad, tales como el nazismo en Alemania o el racismo en los Estados Unidos, la misma congregación local debe definirse y asumir con valentía su rol profético.

–¿En qué circunstancias descubriste la pertinencia del ministerio profético de la iglesia?

Nunca había pensado en esa pregunta, y me parece muy interesante.Supongo que todo comenzó con nuestro propio despertar político durante el primer pastorado [en Santa Cruz, Costa Rica] y nuestra creciente convicción respecto a la responsabilidad histórica y social que tienen las iglesias y los cristianos. Esta conciencia creció en mí cuando enseñaba los primeros cursos de "Iglesia y sociedad" en el SeminarioBíblico Latinoamericano, a fines de los años 50 y principios de los 60.Allí traté de interpretar junto con los estudiantes la convulsionada realidad latinoamericana: el triunfo de Fidel Castro, la galopante pobreza de las multitudes (por ejemplo, en las favelas de Brasil), la dictadura somocista, que actuaba al norte de nuestras fronteras costarricenses, y muchísimos otros acontecimientos. En este proceso me impactaron con fuerza especial los testimonios y el ejemplo de Dietrich Bonhoeffer, Martin Luther King y Nelson Mandela, a los cuales seagregaron luego Helder Cámara, Oscar Arnulfo Romero y toda la pléyade de mártires de nuestro continente.

Otro factor decisivo para mí fue mi esfuerzo por entender el significado del movimiento pentecostal. Después de un inicial antipentecostalismo ingenuo, comencé a sentirme muy desafiado por el pentecostalismo. Me preguntaba por la relación entre el Espíritu del día de Pentecostés y el Espíritu de los antiguos profetas, y comprendí que tenía que ser el mismo, que no podía haber otro Espíritu Santo. Me llamó la atención que en el día de Pentecostés los discípulos no sólo hablaron lenguas: Pedro predicó un sermón expositivo profundamente bíblico (Hech 2:14-41) y la comunidad practicó el evangelio ayudando a los pobres (2:42-47). Me puse a estudiar también la historia"subversiva" de los movimientos carismáticos a través de los siglos, concentrándome en los anabautistas, especialmente en Tomás Müntzer.Comencé a descubrir las posibilidades de un pentecostalismo profético, en el sentido bíblico del término.

Siento que esta preocupación profética fue un resultado lógico de todo nuestro peregrinaje con el Señor, partiendo del compromiso con la encarnación. Los cambios nacían de las Escrituras y la experiencia pastoral, y de ninguna otra cosa. Nuestro medio siglo de vida en América Latina, en medio de las realidades que vivimos de año en año,despertó estas convicciones en nosotros.

–Juan, de cara a la actualidad, ¿qué puede decir la palabra profética al mundo que se configuró luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001?

El día después de los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre, circulé un correo a muchos amigos estadounidenses invitándolos a orar para que Dios usara ese momento para conducir al país al arrepentimiento, tanto por pecados personales como por pecados nacionales, tanto dentro de la iglesia como en el gobierno. El resultado parece haber sido lo contrario. El presidente Bush, lejos de llamar al arrepentimiento, ha insistido hasta el cansancio que su pueblo es tan bueno, el mejor y el más pacífico del mundo, que lo que menos necesita es arrepentirse. Este discurso engañoso agrada al pueblo y cosecha votos, pero visto proféticamente conduce al país a un abismo de destrucción. Quizá lo peor de todo lo malo del discurso de Bush haya sido su reiterada insistencia en la inmaculada virtud del país. Y el pueblo se lo ha tragado, los llamados evangelicals a la vanguardia, haciendo gala de un exagerado patriotismo chauvinista.

Sin embargo, hay dos paralelos en este caso que me llaman la atención. En primer lugar, la fecha remite a aquel 11 de septiembre de1973, cuando los agentes de Washington, apoyados por Henry Kissinger, instalaron en Chile la criminal dictatura de Pinochet. Por otro lado, las Torres Gemelas de Nueva York nos remiten a la torre de Babel. "Babel" significaba Babilonia, país de donde emigraron Abraham y Sara. En la Biblia, de Génesis 11 en adelante, Babilonia simboliza el imperialismo de la época, la superpotencia que se imponía sobre los demás pueblos. El Antiguo Testamento contiene muchas denuncias contra esa Babilonia, hasta con canciones de protesta. Y al final del canon,el Apocalipsis anuncia la destrucción de Babilonia, la misma cuyo proyecto de expansionismo y opresión comenzó en Génesis con su gran torre.

–Sin duda, comenzó a ser una tarea urgente analizar cómo el imperio se vale de la religión. ¿Cómo resumirías tu crítica del discurso "evangélico" del presidente de los Estados Unidos, George W.Bush?

Cuando la Escuela de Sociología de la Universidad de Costa Rica me pidió que diera una charla sobre el discurso religioso de Bush,yo no había tenido ninguna intención de escribir sobre el tema y mi primera reacción fue rechazar la invitación, pero no encontré quién me reemplazara en el proyecto. Eso sí, tenía archivos muy extensos sobre el tema, y comencé a bajar un montón de discursos presidenciales de la página web de la Casa Blanca. Apliqué a esos discursos los mismos métodos exegéticos que he aprendido a utilizar en el estudio bíblico y, al seguir adelante, quedé de veras alarmado por lo pernicioso de ese discurso seudoevangélico.

En esa investigación me limité estrictamente al discurso público del presidente Bush. No me atañe a mí pretender juzgar su salvación personal ni la sinceridad de su fe. Esas cuestiones se dirimen entre él y Dios. Traté en lo posible de respetar su persona, sin caer en los insultos, pero también procuré ser honesto ante las conclusiones de mi investigación exegética. En resumen: 1) hay aspectos claramente heréticos en la teología implícita del discurso público de Bush; 2) el discurso de Bush se parece muy de cerca al discurso de los falsos profetas del Antiguo Testamento; 3) en el discurso de Bush hay una evidente manipulación, consciente o inconsciente, de la fe y las Escrituras, que son usadas como opio para la conciencia; 4) hay pasajes en los discursos de Bush que sólo puedo considerar como blasfemias, con sobretonos de idolatría patriotera; 5) Sus actitudes lo definen como sectario en términos teológicos: puesto que él se siente llamado y guiado por Dios, con una línea directa al cielo, no escucha otras voces cristianas ni la voz del pensamiento cristiano a través de los siglos.No toma en cuenta la larga tradición sobre la guerra justa y, mucho menos, la del pacifismo cristiano.

–Como sabes, hay ciertos referentes evangélicosestadounidenses con mucha influencia en América Latina (y muy buenasrelaciones con la Casa Blanca), que se esfuerzan por presentar el discurso de Bush como algo razonable. Desde el punto de vista del ministerio profético, ¿cómo deberían actuar las iglesias evangélicas latinoamericanas respecto a ellos?

Esto tiene su historia en los Estados Unidos. A mediados de los años 40 y principios de los 50, un grupo de cristianos estadounidenses, nucleados un poco alrededor de Billy Graham, rompieron con el fundamentalismo para inaugurar el movimiento New Evangelicals ("NuevosEvangélicos"). El teólogo y periodista Carl Henry escribió un libro valioso sobre "la conciencia intranquila del fundamentalismo", causada sobre todo por la negligencia social del mismo. Sin embargo, en menosde una década "el bebé" había sido rebautizado y comenzó a llamarse"evangélico conservador". ¿Qué tiene el evangelio de esencialmente"conservador"? En fin, pronto fue evidente que "conservador"significaba "derechista" y, casi sin excepción, "Republicano" (no Demócrata, en el escenario bipartidista estadounidense). Contra esa politización derechista del evangelio surgieron los "evangélicos radicales» (representados por Jim Wallis y Sojourners) con una voz profética, pero constituyen una minoría muy limitada.

Durante este medio siglo, los "evangélicos conservadores» jamás se han opuesto a ningún programa del Partido Republicano. Ronald Reagan logró una virtual coalición de católicos y evangélicos conservadores alrededor de los temas del aborto y la homosexualidad, y de judíos y evangélicos conservadores (y algunos católicos) en torno al sionismo.Estos mismos evangélicos apoyaron masivamente las guerras de Corea,Vietnam, Centroámerica, el Golfo (1991) y ahora la invasión a Irak.Cabe la pregunta: ¿cuándo van a despertarse?

Creo que la actual coyuntura plantea una crisis tanto para los evangélicos estadounidenses como para nosotros, los de América Latina.¿Hasta cuándo podrán ellos seguir tolerando acríticamente el discurso herético de George W. Bush? Recientemente, casi por primera vez, hubobastante crítica cuando Bush declaró que "cristianos e islámicos adoran al mismo Dios», pero quedó claro que eso no afectará su lealtad al presidente. El problema afecta la misma identidad de ellos como"evangélicos». ¿Hasta qué punto podrán seguir llamándose "evangélicos»sin reconocer las cosas en que contradicen ese mismo título?

Esta situación plantea también un desafío para los evangélicos latinoamericanos. Al fin y al cabo, nosotros, al igual que ellos, nos llamamos "evangélicos», y tenemos fuertes nexos históricos no sólo con ese país del Norte sino también con esos "evangélicos». ¿Podrá ser creíble nuestro testimonio evangélico si seguimos identificados con ellos? ¿Qué testimonio profético podremos tener en nuestra América Latina, cuando ellos tienen una presencia tan antiprofética en su poderoso país? ¿Qué significa esta crisis para nuestras relaciones con los que una vez nos trajeron el evangelio? No tenemos ninguna bola decristal, pero conocemos al mismo Dios de los antiguos profetas. Poreso, vamos adelante confiando en su gracia y en su soberanía para dirigir su pueblo y nuestra vida.-

Los profetas hebreos condenan a George Bush

Escrito por eternauta 22-11-2006 en General. Comentarios (0)


Los profetas hebreos condenan a George W. Bush

por Juan Stam*

No cabe dudade que los ataques terroristas del 11 de septiembre cambiaron de maneradefinitiva la presidencia de George W. Bush. El presidente y susasesores vieron en esos trágicos sucesos la oportunidad dorada paratomar niveles de poder que Bush no había ganado en las dudosaselecciones y para dar a su presidencia un nuevo rumbo de dominaciónmundial. Ya se sabe que la administración Bush (sobre todo el Pentágonoy la Casa Blanca) aprovechó esa coyuntura para proseguir metas quehabían definido desde el inicio de su presidencia, sobre todo elderrocamiento del gobierno de Sadam Hussein; pero no se habían atrevidoa iniciar hasta aquel día trágico.

Una característica del pueblo estadounidense, debido a su poco sentidohistórico, es que tiende a vivir de sus mitos nacionales, y sobre todoapelar a su mitología patriotera en momentos de crisis. Los ataques del11 de septiembre, además de derrumbar las Torres Gemelas, derrumbaronalgunos mitos muy arraigados en la ideología implícita de la nación. Unmito era la invulnerabilidad del país frente a todo ataque extranjero.Hasta entonces, todas sus guerras, después de la guerra civil del sigloXIX, se habían realizado dentro de otros países, fuera de las fronterasdel territorio estadounidense. Ni una sola batalla había ocurrido, niuna sola bomba había caído, dentro del país. Pero ahora, de repente, elpueblo se sentía terriblemente amenazado, dentro de sus propias casas.

Otro mito ha sido, y sigue siendo, la axiomática superioridad de losEstados Unidos sobre todos los demás pueblos y todas las demás nacionesy, básicamente, la inherente confiabilidad de su gobierno. Su paísrepresenta el sistema democrático insuperable, el modelo para el restodel planeta. Esa superioridad no es sólo política sino también moral ycultural. Sería muy excepcional encontrar un norteamericano que pensaraque otro país pudiera ser mejor que el suyo, pues es casi universal elmito de la intachable virtud y bondad inigualable de su país. Ante esemito, los ataques les plantearon una pregunta muy angustiosa: ¿por quéhay gente que nos odia tanto?

Desde su primera respuesta, el mismo día de los ataques, era evidenteque el presidente Bush, en vez de confrontar las realidades históricas,apelaría con terquedad, simplismo y vulgar seudoelocuencia a esamitología nacional. Tal proyecto se le vuelve una tarea cada vez másdesesperada, pero en ningún momento Bush abandona su terrenomitológico. Como una especie de John Wayne ideológico, se ha convertidoen el Mitificador-en-jefe de la nación. El problema es que el mundomitológico en que él vive choca cada día más con las realidadeshistóricas.

Hace muchos siglos, en Jerusalén, ocurrió algo aun peor que el 11 de septiembre:Por muy terribles y reprobables que sean los ataques del 11 deseptiembre, no fueron los peores de la historia humana. Nos convienecompararlos con la destrucción de Jerusalén en 587 a.C. porNabucodonosor (y en 721 a.C, la destrucción de Samaria por Asiria y elcautiverio del reino del norte). No sabemos cuántas personas murieronen esos ataques salvajes; quizá fueron más que los de las TorresGemelas, o posiblemente menos. Pero lo más trágico y nefando fue laprofanación del sagrado templo, su saqueo y total destrucción. Encambio, los talibanes de septiembre no atacaron a ninguna iglesia osinagoga, ni tuvieron intenciones de hacerlo. Tampoco ellos derrocaronal gobierno del país ni llevaron a nadie al cautiverio, como pasóprimero con Samaria y después con Jerusalén.

Entonces es apropiado, y crucialmente importante, preguntarse ¿cómorespondieron los antiguos profetas a esos acontecimientos? Lo primeroque nos llama la atención es que no respondieren con un mensaje de odioni de venganza. Al contrario, afirmaron que la culpa más profunda erala del mismo pueblo de Israel, no de los enemigos que los habíanatacado y destruido. Al contrario, reconocieron que la catástrofenacional era resultado de los siglos de injusticia e idolatría delpueblo; eran acciones de Dios ante el pecado de ellos. Cuando Sargón IIy sus tropas destruyeron Samaria, Isaías llegó a llamarlos "Oh Asiria,vara y báculo de mi furor" contra "una nación pérfida" (¡Israel! Isaías10:5-7). A Nabucodonosor, destructor de Jerusalén y del templo, Dios lollama "mi siervo" (Jer 25:29; 27:6). ¡Es como si George Bush dijera:"Los talibanes, instrumento de Dios, y Osama bin Laden, siervo delSeñor"!

Los profetas hebreos ponían el dedo en la llaga moral de la nación,mientras los falsos profetas decían "paz, paz; el templo, el templo"para tranquilizar al pueblo. Los verdaderos profetas desenmascaraban ydenunciaban esa falsa seguridad, sobre todo cuando descansaba en lafuerza de las armas. Durante mucho tiempo antes de la caída de las dosciudades capitales, del reino del norte y del reino de sur, losprofetas venían advirtiendo a Israel que su prosperidad era un engaño ysu idolatría sería juzgada por el Dios de la justicia, el Dios de lospobres y las víctimas de aquella sociedad. Antes de la crisis, comodurante ella, los profetas llamaban a la nación a un arrepentimientosincero ante Dios.

Todo lo contrario ha sido el mensaje de George Bush. En realidad, elpresidente perdió una oportunidad única para reconocer ante el pueblo yante el mundo los muchos y graves pecados de su nación contra otrospaíses y pueblos. Si hubiera mostrado la debida humildad, si hubierareconocido que él mismo y sus antecesores en la Casa Blanca habíancometido ofensas y hasta atrocidades contra los pueblos árabes y contraIrak en particular, podría haber logrado mucho para neutralizar elodio, en gran parte justificado, contra su país. ¿Qué tal si Bushhubiera pedido perdón a Irak y al mundo porque fue el gobierno deRonald Reagan el que patrocinó el régimen de Sadam Hussein en suspeores momentos? Un acto así de arrepentimiento podría haber debilitadosignificativamente a Osama bin Laden y a Al Qaeda. Podría haberiniciado procesos de transformación y sanación en las relacionesinternacionales. Y el presidente, que se tilda de evangélico, habríaactuado cristianamente. Pero George Bush no supo humillarse yarrepentirse; sólo supo declarar una guerra de venganza y conquista.

No sólo no llamó a su país a arrepentirse en ningún momento, sino quedesde un principio y constantemente les ha dicho que son un pueblo tanbueno que no tienen ninguna culpa y, por ello, nada de quéarrepentirse. Inmediatamente después de los ataques, Bush declaróinocente a su país como el país más pacífico de la tierra. Un mesdespués, en una conferencia de prensa el 15 de octubre, confesó: "Meconfunde ver que haya tanto malentendido de lo que es nuestro país, yque la gente nos pueda odiar... Simplemente no puedo creerlo, porque yosé cuán buenos somos. Tenemos que hacer un mejor trabajo al representara nuestro país ante el mundo. Tenemos que explicar mejor a la gente delMedio Oriente, por ejemplo, ... que es sólo contra el mal que estamosluchando, no contra ellos". Igual que los falsos profetas, Bush hainsistido ciega y tercamente en la supuesta virtud e inocenciaintachable del pueblo norteamericano.

En varias ocasiones, Bush ha ensalzado con especial énfasis la nobleza,altruismo y valor moral de los militares de su país. En su sensacionalvisita al portaaviones Abraham Lincoln (1° de mayo de 2003) exclamó,lleno de idealismo, "cuando contemplo a los miembros de las fuerzasmilitares de los Estados Unidos, veo lo mejor de nuestro país" ydeclaró que con el triunfo estadounidense se había terminado la torturaen Irak. Por supuesto, no tenía cómo imaginar el escándalo que vendríaa desatarse después, de bestiales torturas por los mismosinterrogadores militares de su propio ejército. Pero sin tener que serclarividente y anticipar el futuro, Bush debió haber recordado lasatrocidades de la guerra de Vietnam, los abusos sexuales de losmilitares en la base de Palmerola en Honduras y los constantesescándalos sexuales en las fuerzas militares de su país que él tantoelogiaba (una reciente encuesta de graduadas de la Academia de lasFuerzas Aéreas en Colorado Springs reveló que el 12% de ellas habíansido violadas sexualmente o sufrido intentos de violación; de las 579mujeres de la Academia, casi un 70% había sufrido acoso sexual).También Bush debió haber sabido más sobre el sistema penitenciario desu país, con muchos abusos y el uso frecuente de tortura, dentro de losmismos Estados Unidos. Por todo eso, no deben sorprendernos en absolutolas últimas revelaciones de torturas en Irak.

El colmo de esta impenitencia empedernida de George Bush ha sido sureacción ante la revelación de los brutales y vergonzosos tratos deagentes estadounidenses contra presos iraquíes en Abu Ghraib y otroslugares. Obligado por el escándalo internacional que provocaron lasfotos de las groseras torturas cometidas, su primera respuesta fueminimizar engañosamente la ofensa, desasociarse de ella y reafirmar elmito de la virtud nacional: "Estos actos", dijo, "son detestables y norepresentan a los EE.UU" (1° de mayo de 2004). Repitió también por latelevisión iraquí una frase muy típica suya: "Esas acciones norepresentan a la América que yo conozco" (quién sabe cuál será laAmérica que habrá conocido este heredero mimado de una dinastía demillonarios).

Como esa respuesta no satisfizo a la opinión mundial, ni a muchos desus propios conciudadanos, después, en una entrevista con el ReyAbdullah (6 de mayo de 2004), Bush repitió que las fotos le causabanasco y dijo que lamentaba mucho ("I'm sorry") lo que habían sufrido lospresos y sus familias; pero después agregó, fiel a su mito, "lamentoigualmente ("I'm equally sorry") que esas fotos dieran una falsaimpresión de la verdadera naturaleza y el corazón de nuestro país". Secuidó mucho de no reconocer ninguna culpa, tampoco disculparse ni pedirperdón. Al contrario, después se jactó de no haber perdido perdón. El26 de mayo recibió en la Casa Blanca a un grupo de comunicadoresreligiosos y les dijo con orgullo: "Nunca pedí disculpas al mundoárabe" ("I never apologized to the arab world").

Las diferencias entre profetas falsos y profetas verdaderos: Enla historia de Israel, los falsos profetas siempre acompañaban a losverdaderos siervos de Yahvéh. Por eso, las Escrituras nos dan criteriosbastante claros para el discernimiento de espíritus proféticos. Puedenresumirse bajo varios principios claves:

1) Los verdaderos profetas llaman al pueblo al arrepentimiento; losfalsos profetas dan una falsa tranquilidad al pueblo, para que siga ensu pecado.

2) Los verdaderos profetas juzgan las políticas nacionales y lasprácticas sociales en el nombre de Yahvéh; los falsos profetaslegitiman esas políticas para dar un aval religioso a la injusticia y alos intereses creados. El Dios de los falsos profetas es manipulable,para el servicio de nuestros proyectos; Yahvéh, en cambio, nunca sedeja manipular por nadie.

3) Los verdaderos profetas denuncian la hipocresía del culto religiososin justicia; los falsos profetas apelan a la religiosidad en lugar dela práctica de la justicia. El verdadero profeta dice: "Practican lainjusticia, y peor todavía, se atreven a presentarse ante Dios consangre sobre sus manos". El falso profeta niega el pecado o dice "noson perfectos, pero por lo menos son muy religiosos y observan elculto".

4) Los verdaderos profetas detectan y denuncian la idolatría; losfalsos profetas la condonan y la practican con una fórmula de "Yahvé,pero Baal también" (cf. 1 Reyes 18:21). Jesús dijo, "Nadie puede servira Dios y a las riquezas" (Mateo 6:24; Lucas 16:13).

5) Los profetas verdaderos denuncian la violencia y la confianza en lafuerza; los falsos profetas confían en las armas y justifican laviolencia. "No os escucharé", dijo Dios a los poderosos, porque"vuestras manos están llenas de sangre" (Isaías 1.15).

6) Los profetas verdaderos llaman al pecado por su nombre; los falsosprofetas inventan eufemismos y metalenguajes para esconder la realidadde injusticia y violencia. "Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lobueno malo", dictaminó el profeta Isaías (5:20). Los verdaderosprofetas denuncian y desenmascaran el lenguaje engañoso de lasmitologías oficiales del sistema.

Conclusión: Todos estos criterios de la verdadera profecía y lafalsa nos dan importantes orientaciones para nuestras decisionespolíticas hoy y, específicamente, para medir bíblica y cristianamenteal gobierno de George W. Bush y sus tan publicitadas pretensiones de fecristiana.

Es una coincidencia, pero muy significativa, que las SagradasEscrituras narren también acerca de una torre, la de Babel, que nosayuda a entender mejor el caso de esas otras torres, las Torres Gemelasde Nueva York. Como el mismo nombre da a entender, "Babel" alude aBabilonia, la región de Ur de los Caldeos, de donde emigraron Abraham ySara. En el relato de Génesis 11, "Babel" poseía ventajas tecnológicasy aspiraba a imponerse sobre todos sus vecinos. Pero Dios se opuso aese proyecto expansionista e imperialista, y con Abraham y Saraintrodujo el proyecto de su gracia y salvación, "para bendición detodas las naciones".

En toda la Biblia, hasta el libro del Apocalipsis, Babilonia simbolizaa la superpotencia opresora que intenta dominar y explotar a susvecinos. "Babel" era también Egipto, Asiria, Siria, Grecia y, al final,Roma. Toda la Biblia denuncia a esas "Babilonias", levanta canciones deprotesta contra ellas (Ezequiel 26-28; Isaías 13; 34; Apocalipsis 18) yanuncia el juicio divino sobre todas las Babilonias, habidas y porhaber.

Cualquier parecido entre la torre de Babel y las Torres Gemelas,símbolo del "Proyecto del nuevo siglo americano", ¿será puracoincidencia?

Con los criterios de la profecía hebrea y todo el mensaje bíblico, cadacristiano y cada cristiana tienen la obligación de decidir por símismos frente a este momento histórico y actuar como corresponde. Loprimero no debe ser demasiado difícil; lo segundo cuesta más, pero esel único camino para discípulos fieles al Señor de la historia, elPríncipe de Paz.-




*Juan Stam es teólogo norteamericano radicado en Costa Rica

Iglesias Emergentes en el Diario Clarín

Escrito por eternauta 14-11-2006 en General. Comentarios (0)
Noticia publicada en el Diario Clarín el 5 de marzo de 2004

Las llamadas iglesias “emergentes” ya son un “boom” en los Estados Unidos


Por lo general están vinculadas a sitios de Internety hasta tienen weblogs. Son vistas como la nueva ola de cultoevangélico tras la proliferación de las megaiglesias en los ’80 y ’90.

Por John Leland
John Musick no es un pastor común. Hace cuatro añosfundó Bluer, una de los cientos de pequeñas congregaciones evangélicasque se formaron en los Estados Unidos en los últimos años. Estasiglesias, llamadas “emergentes” y “posmodernas”, difieren en cuanto ala teología y al método pero por lo general están vinculadas a sitiosde Internet, weblogs y toda una serie de libros de diseño modernoso.Algunos historiadores religiosos consideran que representan la próximaola de culto evangélico, después del boom de las megaiglesias de los’80 y los ’90.

El rótulo de “iglesia emergente” se refiere al surgimiento deuna generación con muy poco apego a la iglesia. El nombre de lascongregaciones varía, pero, en su mayoría, están alineadas con el ladoevangélico del protestantismo. Brian McLaren, pastor de la Iglesia dela comunidad de Cedar Ridge, en Spencerville, Maryland, y uno de losartífices de este movimiento en auge, compara su obra con las misionesextranjeras, que usan el idioma y la cultura locales, sólo que estándirigidas a la vasta población de jóvenes estadounidenses que nopertenecen a ninguna iglesia.

Los ministerios difieren en sus prácticas. En Ecclesia,Houston, y en la Vintage Faith Church de Santa Cruz, los artistas quehay en la congregación pintan durante los servicios, en parte paraaportar elementos místicos y no racionales al culto, dijo Chris Seay,pastor de esta iglesia que tiene cuatro años y que atrae entre 400 y500 personas casi todos los domingos. En Spirit Garage, Minneapolis, enun cine pequeño, los congregados pueden usar auriculares que hay en lapuerta en caso de que el Grupo Spirit Garage suene con demasiadaintensidad. En el Pórtico de Salomón, que está cruzando la ciudad, ungrupo de unas 300 personas toma la comunión semanal al estilo “fiestafamiliar”, charlando con un vaso de vino y un trozo de masa cocidahasta que alguien dice: “Tomen y coman el cuerpo de Cristo”.

En Denver, una congregación llamada Espuma de la Tierra,iniciada por un grupo de rock cristiano que extrajo su nombre de unpasaje de Corintios 1, ofrece pizza y tiene su propio DJ. Muchasiglesias emergentes, entre ellas Bluer, han revivido las liturgias oprácticas medievales como por ejemplo los laberintos de oración y lalectura sagrada, un proceso de intensa meditación y oración sobre unbreve pasaje bíblico. Algunas toman rituales católicos u ortodoxosorientales anteriores a la Ilustración. “Las prácticas ortodoxasrepresentan estabilidad”, dijo Musick. “En el matrimonio no se puedeconfiar. Con las quiebras de las punto.com, saber mucho de computaciónno le garantiza a nadie un buen trabajo. La estabilidad no está ahí”.

Como las iglesias son diversas, su número es más bien incierto, pero solo en www.ginkworld.nethay listadas más de 300. Al igual que los foros de discusión enInternet, no son jerárquicas y están abiertas a puntos de vistamúltiples, lo cual genera críticas de parte de algunos dirigentes delas iglesias tradicionales, quienes aducen que reducen verdadesabsolutas a los caprichos de la interpretación. Otros dirigentes, encambio, las aceptan como una manera de llegar a los jóvenes. Robert E.Webber, profesor del Seminario Teológico Bautista del Norte en Lombard,Illinois, compara las iglesias emergentes con el desarrollo delfundamentalismo en la mitad del siglo pasado, que echó raíces eniglesias de comunidades pequeñas. “Muchos están iniciando gruposiglesias puertas adentro. La iglesia emergente está naciendo en formasubterránea. Démosle unos años y será una explosión”.

Dan Kimball, pastor de la Vintage Faith Church, opina que las iglesiasson una reacción a los servicios demasiado aparatosos de lasmegaiglesias. Kimball, ex baterista de un grupo de rock, dirigía ungrupo juvenil para una megaiglesia en los ’90 cuando notó que losservicios estaban totalmente desconectados de la cultura popular de losjóvenes que tenía a cargo. Como fans de rock punk, muchos no queríanuna participación más fácil en la fe sino más interactiva y exigente.Kimball introdujo velas y empezó a leer largos pasajes de la Biblia,invitando a los presentes a hablar con él o a discutir qué significabael relato de la lectura para ellos. “Los chicos jóvenes prefieren unacatedral polvorienta” y no las grandes iglesias luminosas y demasiadoanimadas”dijo. “Todo lo que huela a espectáculo los ahuyenta”.

Muchas iglesias emergentes predican el mismo mensaje que lasiglesias que las patrocinan, pero usan métodos diferentes. En BaskingRidge, Nueva Jersey, Peter L. Pendell, predica un sermón bautistaconservador los domingos por la mañana y Tim Lucas, que no estáordenado, dirige una reunión menos formal llamada Liquid por lastardes. “Hace poco, los dos predicamos sobre el bautismo”, dijoPendell. “Tim usó un video clip de la serie “Oh Brother, Where ArtThou?. Yo lo que hice fue decir: esto es lo que dice la Biblia sobre elbautismo. Él habla de la vida de la gente y por qué se bautizan, ydespués llega a lo que dice la Biblia sobre el Bautismo. Yo le hablo agente que sabe lo que dice la Biblia, o sea que no necesito ganármeloscomo él .”

A Lucas, el diálogo del video le dio rienda suelta para hablarde temas como la homosexualidad y la pornografía, cosa que en un sermónconvencional podría generar divisiones. “En todo caso, hablamos más delpecado porque aceptamos mejor nuestras propias fallas”. En un barirlandés en el centro de Minneapolis, el miércoles, 10 miembros deSpirit Garage se reunieron para el Theology Pub semanal, una mezcla dediscusión bíblica y algo de alcohol. La discusión pasó en seguida a lahistoria de San Valentín y la vida personal de Martin Luther y de ahíal problema de ser cristiano en el mundo. Traducción de Cristina Sardoy

(c) The New York Times y Clarín, 2004.

Conversión de Bartolomé de las Casas

Escrito por eternauta 13-11-2006 en General. Comentarios (1)



La conversión de Bartolomé de las Casas
Enrique Dussel

Según él mismo ha dejado escrito, había llegado a América, apenas nueve años después del primer viaje de Colón, y participado en la conquista violenta de los indios tainos. Ya como sacerdote, participó en la conquista de Cuba, realizada "a sangre y fuego". Recibió como pago de sus servicios, en el reparto, un grupo de indios que trabajaban para él. Durante 12 años, nos dice de sí mismo: estuve bien ocupado y cuidando mis granjerías, como los otros, enviando los indios de mi reparto a las mismas, a sacar oro y hacer sementeras, aprovechándome de ellos cuanto más podía".

En abril de 1.514, le pidieron que celebrara la Eucaristía y les predicara el Evangelio. Se preparó considerando las lecturas. Lo golpearon de tal manera, que no pudo celebrar la Misa. El texto que lo impactó, es del Libro del Eclesiástico, capítulo 34, versículos 18 al 22:

"Sacrificar cosas mal habidas, es ofrenda impura: a Dios no le agradan los presentes de los malvados. No se complace el Altísimo en ofrendas de los impíos; ni perdona los pecados por muy numerosas que sean las víctimas. Inmola un hijo ante los ojos de su padre, quien ofrece algo a Dios robándoselo a los pobres. La vida de los pobres depende del poco pan que tienen; quien se lo quita es un asesino. Mata a su prójimo quien le arrebata el sustento; vierte sangre quien le quita el salario al jornalero".

"Comencé -continúa el sacerdote- a descubrir la miseria y servidumbre que sufrían aquellas gentes (los indios). Aplicando lo uno (el texto bíblico) a lo otro (su propia situación), descubrió por sí mismo, convencido de la misma verdad, que era ceguera, injusticia y tiranía todo cuanto acerca de los indios se cometía" (De la Historia de las Indias, libro III, cap. 79).

Y Bartolomé de las Casas, que ése era el sacerdote, no celebró su misa. Descubrió de pronto que el "pan" que pensaba ofrecer había sido arrebatado a los pobres; que era asesinar a los indios arrebatarles el fruto de su trabajo. Y como estaba por "decirles misa", dijo a los españoles que "no se podían salvar" si trataban de esta manera a los indios. Vio el pan manchado de sangre.

Se cuenta de san Francisco Solano, que predicó el Evangelio en el Norte Argentino con su violín, y cuya imagen se descubre todos los días a los turistas en la quebrada de Humahuaca, que una vez lo invitaron a comer unos conquistadores. Al bendecir la mesa tomó un pedazo de pan y lo apretó en sus manos, y comenzó a salir sangre. Y que el santo dijo entonces: "esta sangre es la de los indios". Y se retiró sin comer bocado.

Quien ofrece entonces a Dios un pan robado al pobre, ofrenda a Dios la sangre, la vida, del pobre. El pobre (el indio), es el hijo. Y Bartolomé sintió que ofrecía al Padre la misma vida de su hijo, que "sacrificaba al hijo en presencia de su Padre". Cuando Bartolomé descubrió que el pobre era el indio... Cuando descubrió que él era el que explotaba al indio... Cuando descubrió que iba a ofrecer en la Eucaristía el pan robado a los pobres... no pudo celebrar más la eucaristía. Antes, liberó a sus indígenas el 15 de agosto de 1514, "y aunque no tenía un solo centavo, ni de dónde sacarlo, sino una yegua que podía vender... se propuso ir a Castilla y relatar al Rey lo que pasaba". Allí comenzó su entrega total por la justicia, que ocupará el resto de su vida, cincuenta y dos años de muchas persecuciones.

Y pudo volver a celebrar su eucaristía... porque ofrecía un pan que no arrebataba a los pobres. Ofrecía el pan de justicia, el pan -fruto de la tierra y del trabajo de los humanos- amasado con su trabajo en favor de los más pobres.

Dios no desea que se le ofrezca la vida del hijo asesinándolo en su presencia. Dios quiere la vida de sus hijos; lo que desea justamente como ofrenda es el trabajo por la vida de los que sufren: dar de comer al hambriento, devolver la vida al moribundo, incrementar la vida del que está perdiéndola, ése es el culto que ama el Altísimo. El culto eucarístico sólo puede ser recibido por el Padre, si es pan de justicia, pan que ha quitado el hambre, pan repartido y multiplicado para saciar el hambre de los hambrientos.

(Extractado de un artículo de Enrique Dussel,
"El pan de la celebración, signo comunitario de justicia", Concilium 172, pgs. 236 y ss)