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¿Qué nos queda a los cristianos de Karl Marx?




¿Qué nos queda a los cristianos de Karl Marx?
por Alfredo Tamayo (revista Relat)

El derrumbamiento generalizado de los regímenes políticos de filiaciónmarxista-leninista, magnificado por la orquestación anticomunista de lamayoría de los medios de información, ha provocado en las concienciasel sentimiento de la inviabilidad de una alternativa al sistemacapitalista que tenga referencia a Karl Marx. Para muchos es hoyevidente que la figura y el pensamiento del revolucionario de Tréverishan sido superados para siempre. El aparato propagandístico deobediencia al Capital se esfuerza y con éxito por introyectar en lasmentes la convicción de que solamente un sistema social y políticofundamentado en la economía de mercado goza ya de racionalidad yviabilidad. Karl Marx y todo lo que este nombre significa bien puedenser arrojados al basurero de la historia. Más aún, surgen de nuevo lomismo que en los días de Karl Marx legitimaciones de tipo naturalista yreligioso del sistema capitalista1 .

Opino, sin embargo, que un mínimo de ilustración y de sentidocrítico exige trascender cualquier generalización y manipulación mentaly afrontar con lucidez y frialdad emotiva uno de los acontecimientosmás importantes de la época contemporánea: el comunismo que conquistael poder al comienzo del siglo y que lo pierde en sus postrimerías. Elhecho de cierto fracaso parece evidente. Pero, ¿quién y qué hafracasado? ¿Lo han hecho sólo unas concreciones políticas y económicassupuestamente referidas a Marx? ¿O es también Marx el sujeto delfracaso? Si es así, ¿qué es lo que en Marx se ha revelado falso oinviable?

No quiero abarcar en estas líneas el análisis y discernimientode los marxismos históricos, hayan tenido o no concreción política.Ello excede mi capacidad y los límites de un artículo. No entran, puesen mi consideración ni los marxismos de rostros inhumanos como, porejemplo, los de Stalin, Polpot o Ceaucescu, ni aquellos de signohumanista como fueron los de Dubcec, Allende o el régimen sandinista.Quiero centrar exclusivamente mi atención en la persona y pensamientode Marx y contribuir así mínimamente al esclarecimiento de losacontecimientos de los que hemos sido testigos en los últimos tiempos.Al poner mis ojos en Marx doy por supuesto que no siempre es fácildeslindar su pensamiento del de F. Engels. También reconozco que esdifícil desconectar a veces a Marx del marxismo histórico, lo mismo quelo es el hablar de Jesús de Nazaret de forma pura al margen delcristianismo. También me interesa precisar que es el llamado joven Marxen el que se centra perfectamente mi atención, es decir, en el Marxhumanista, silenciado por el aparato político comunista, en el Marxanalista y crítico profundo de la cultura burguesa en su conjunto2 .Al intentar el discernimiento de la figura y pensamiento de Marx deseohacerlo desde un punto de vista, no solamente filosófico, sino tambiénreligioso y cristiano. Pero desde una forma de entender lo cristianoalejada de cualquier connotación que contribuya al mantenimiento desituaciones de inhumanidad. Tampoco pretendo ocultar que mi críticaviene marcada por la simpatía por la figura y empresa marxianas. Ciertadosis de simpatía es condición de empatía y penetración histórica.

I. Evocación de la figura histórica de Karl Marx

Creo que es un presupuesto importante en el tratamiento delproblema sobre el legado de Marx hacer presente en líneas generales sufigura histórica3 . Esta evocación tiene por objeto asentar biendesde un principio que el revolucionario judeo-alemán nacido enTréveris, en el extremo occidental germano, en 1818, y fallecido enLondres, en 1883, no fue el personaje exaltado hasta lo mítico en lasimbología política del comunismo, el hombre que dividió el tiempo enuna prehistoria y un historia que nos suministró para siempre lasclaves de la inteligencia de la realidad. Pero que tampoco fue elpersonaje infame y satánico que estaría en el origen de casi todos losmales contemporáneos, como lo proclama cierto anticomunismo primitivo yvisceral.

Si no se considera hoy viable científicamente el acercamiento aningún personaje de relevancia histórica sin que se tenga en cuenta sucircunstancia de todo tipo, esto vale de modo especial para laaproximación a Marx. El tiempo de la Restauración del llamado Ancien Regime,las revoluciones de 1848, la incipiente industrialización con base enun capitalismo salvaje son claves muy importantes para la inteligenciade la aventura vital y del pensamiento de nuestro personaje. Asimismosus raíces judías y germánicas nos pueden ayudar a entender sumesianismo encarnado en una venida inminente del socialismo y su afánpor poner racionalidad en el quehacer revolucionario.

Marx fue el hombre de la radicalidad y de la consecuencia ensus convicciones democráticas y socialistas. Ello le acarreó lapersecución y el destierro repetido. Ello estuvo en el origen de sussucesivas rupturas, primero con la izquierda hegeliana burguesa,después con el apellidado comunismo grosero y primitivo, mástarde con el reformismo y nacionalismo lasalliano y al final con loscomunistas libertarios de M. Bakunín. Si el humor era uno de los rasgosde carácter de carácter de Marx también lo era la inclemencia con eladversario y el sarcasmo de los que fueron víctimas los Bauer, elmencionado Bakunín, Proudhon y el socialista cristiano Weitling, uno delos pocos creyentes lúcidas en tiempos tan oscuros de la Iglesia. En loconcerniente a su vida privada fue Marx el buen amigo de sus amigos, elpadre cariñoso para sus hijos y el buen esposo a pesar de todo4 . Llevó una vida de agobio y penuria constantes, de trabajo intenso hasta el agotamiento que acabaría con su vida.

2. Lo que nos queda de Karl Marx

¿Qué es aquello en Marx que ya no nos queda, aquello que podemosdar por superado ya que, podemos considerar, que como pensamiento yteoría, conforme a la metodología aristotélica, no ha sido avalado porla práctica?5 . Y al margen de este aval aristotélico, ¿cuálesserían otros puntos de disenso en el campo de las creenciasfilosóficas? Lo superado en Marx tiene que ver con la teología, laantropología y la teoría de la ciencia.

2.1. Lo inaceptable de su filosofía de la religión

No podemos estar de acuerdo como filósofos y como creyentes conuna concepción de lo religioso que lo convierte en algo carente deentidad en su referencia esencial y última, algo reducido a pura yantihumana proyección de la subjetividad que anhela lo infinito(Feuerbach) y/o a puro calmante y protesta de un sujeto social alienado6 .No podemos estar de acuerdo con un ateísmo en el fondo opcional quepiensa que ha de morir Dios para que viva el hombre y dé un sentidopropio a su vida, con una idea de Dios como competidor del hombre talcomo se opinaba en los círculos de la izquierda hegeliana capitaneadapor Feuerbach y a la que se adhirió el muy joven Marx7 . Hay quedecir que aquí los hechos confirman nuestro desacuerdo. Lo religioso nose ha revelado como el epifenómeno o la superestructura quenecesariamente brota y acompaña a la base sin alma de la sociedadcapitalista. La cultura neocapitalista es hoy una cultura laica en laque lo religioso va perdiendo relevancia. Para muchos creyentes, porotra parte, su fe no les lleva a consolarse del sistema, sino arebelarse y luchar contra él hasta sufrir la persecución y el martirio.

Sin embargo es preciso reconocer que, aunque es verdad que lafe hoy mueve a muchos creyentes a la lucha por una sociedad justa eigualitaria, la religión manifiesta cierta proclividad a convertirse ennarcótico que acalla el sentimiento de rebelión contra situaciones deinhumanidad. Todo lo que se mueve en torno a la teología delneoconservadurismo mencionada antes, las sectas evangelistaspromocionadas por las instancias centrales del poder financiero,industrial y político de los vecinos del norte para contrarrestar lalabor concientizadora de la Teología de la liberación confirma estaproposición. Por eso la crítica marxiana a la función narcotizadora delo religioso debe permanecer para nosotros como prevención contra unpeligro real.

2.2. Deficiencias en la antropología marxiana

Si ya la negación del homo religiosus constituye una seria deficiencia en la concepción marxiana del hombre8 a ella viene a sumarse otra no menos importante. Hay en Marx unaausencia casi total de la que se llama problemática existencialvinculada al mero hecho del existir como ser humano en independencia desu circunstancia concreta. Si es importante destacar, como lo ha hechoél, la función que desempeña lo circunstancial en la gestión del serhumano, no lo es menos al afirmar que ello no es todo ni mucho menos.Es verdad que la situación social da un color especial a lo existencialpero la problemática existencial tiene sus raíces más en la hondura. Laexistencia en la temporalidad con el paso inexorable de los días y delas horas, la angustia concomitante al tener que optar, la vidaamenazada y acosada por el tedio, la soledad, el envejecimiento, elsufrimiento y la muerte apenas afloran en la literatura marxiana.

No es por eso extraño que los epígonos de Marx hayan emprendidoen los últimos tiempos el tratamiento de los problemas existencialesdesde bases marxianas9 . Toda filosofía tiene sus peculiares vacíos y es éste uno de los principales en el pensamiento de Marx.

Quiero aludir ahora a un disenso de la manera de pensar al serhumano. A lo largo de la historia, el hombre se ha preguntado si él esen realidad lobo o cordero. Las respuestas pesimistas y optimistas sehan ido sucediendo en la historia de la antropología. Sabemos queRousseau fue una de las lecturas predilectas del joven Marx. Estepensador marcó sin duda la antropología marxiana con el sello de unoptimismo excesivo. Así Marx parece desconocer el mal que anida en elcorazón mismo del hombre, sus tendencias negativas en forma de envidia,rencor, dominación, insolidaridad, etc. Es excesivo pensar que lamaldad del hombre sea el producto puro de una sociedad clasista, sibien es innegable la influencia de un entorno humano en orden a lacreación de seres humanos realizados. Si Marx ha hecho de la propiedadprivada de bienes productivos una especie de pecado originalsecularizado comienzo de todos los males de la humanidad, su pretensiónme parece excesiva a todas luces.

Para terminar esta visión crítica de la antropología marxianame pregunto, a la vista de una sociedad nueva en occidente en la que eltrabajo va siendo cada vez más un bien escaso en el mercado, si nohabrá contribuido también Marx con su fuerte acento en el homo fabera la radicalización psicológica de la crisis, es decir, al desamparo desentido de miles de hombres y mujeres afectados por el desempleo.Asimismo, me planteo la interrogación de si no habrá incidido talinsistencia en el hombre como transformador de la naturaleza acompañadadel olvido del homo contemplativus en el desastre ecológico del tiempo presente. Aunque no se me escapa que tal insistencia en el homo faberes legado común de la modernidad y que Marx insiste en la hermandad dehombre y naturaleza y en la importancia del ocio "para poder crear ygozar espiritualmente"10 .

2.3. La precaria cientificidad del materialismo dialéctico e histórico

Abordaremos más tarde lo valioso de cierta concepción marxianadel fenómeno histórico opuesta a cualquier fatalismo. Asimismo lo queviene a continuación no quiere desconocer ni mucho menos lacontribución marxiana a la moderna escritura de la historia con suinsistencia en la importancia fundamental de lo económico. Pocohistoriadores hoy pasarán por alto este factor a la hora de estudiaruna época determinada. Tan sólo deseo censurar la pretensión de Marx derevestir su socialismo con el carácter de científico. Aunque los términos materialismo dialéctico y materialismo históricose deban a Plejanov (1856-1918) y Labriola (1843-1904) no hay duda deque una concepción materialista de la realidad y de la historiarevestida de carácter "científico", es decir, de penetración y no deencubrimiento (ideología) de la auténticamente real, forman parte delideario de Marx y de Engels. Otra cosa es la cuestión de si aquilatarony hasta qué grado el significado y alcance de lo que se llamamaterialismo. Volviendo al término científico creo que es claro que con él pretendían Marx y Engels contra distinguir su socialismo fundado en la racionalidad de los falsos socialismos basados en el voluntarismo puro y las apelaciones a la moral.

Me parece que serán hoy pocos aquellos estudiosos que siganviendo en el materialismo dialéctico e histórico una auténtica cienciasujeta al principio de la verificabilidad. Más bien vemos hoy en ambosmaterialismos creencias filosóficas si es que las tomamos como visionesholoizantes de lo real. Y no faltará aquel que siguiendo la filosofíade la sospecha vea en la tesis marxianas enunciados o postulados teoréticos nacidos de un wishfull thinking.Volviendo al principio de la verificabilidad, sabemos que fue Bernsteinel primero en poner sistemáticamente en tela de juicio las "previsionescientíficas" sobre el final próximo del capitalismo y en iniciardecididamente el camino revisionista. El socialismo habría de ser ante todo un postulado ético11 .

3. Lo que nos queda de Karl Marx

3.1. Su apuesta por el proletariado

Viniendo ya al legado positivo que nos proporciona Marx quierodar la primacía en él a lo vivido sobre lo pensado, a aquello que diosentido a su vida sobre los análisis y esquemas de pensamiento. Meparece muy importante por ello destacar en Marx su apuesta decidida poraquellos a los que llamamos pobres en el lenguaje cristiano y él denominó proletariado12 .Ya en su primerísima época como periodista mostró su imperativo éticoen pro de la justicia abogando por aquellos indigentes a quienes unaley injusta prohibía recoger los restos de la tala en el bosque13 .Pero fue sobre todo en la emigración de París en los gruposclandestinos de la resistencia obrera contra el sistema donde Marx fueganado para siempre para la causa del proletariado. Desde este punto devista y a pesar de todo, la vida y obra de Marx no fue en el fondo otracosa sino un clamor de justicia indignada contra la criminalidad de un establishmentManuscritos de París que la relación hombre-mujer nos da la medida del humanismo de una sociedad concreta14 .que hacía descender al fondo de las minas niños de corta edad, imponíajornadas de trabajo exhaustivas y la ley de bronce del salario,oponiéndose frontalmente a cualquier regulación laboral. La verdad esque si hoy existe en la mayor parte de los países industrializados uncódigo de derechos del trabajo se debe no al buen corazón delempresariado, sino a la lucha constante de los trabajadores y aaquellos que como Marx pusieron su talento y su tiempo al servicio desu causa. Una vieja y nada confortante experiencia histórica nos enseñaque los derechos humanos casi nunca se conceden, casi siempre searrancan. La insistencia marxiana por otra parte de que son ahora lostrabajadores la vanguardia de la historia humana ha contribuido no pocoa devolver al obrero la conciencia de su dignidad. Por fin,considerando que es la mujer uno de los grandes grupos de marginación yopresión a lo largo de la historia hay que poner a Marx entre losprecursores de la liberación feminista al asentar como principio en los

3.2. La dignidad recuperada del trabajo

No es ninguna simplificación histórica afirmar que la atmósferacultural de los siglos XVIII y XIX, en lo que a la valoración deltrabajo manual se refiere, tenía más que ver con actitudes elitistas dePlatón y Aristóteles que con la tradición de la Biblia. Fue primeroTomás Borge con su Utopía,15 y sobre todo el izquierdista hegeliano Moisés Hess16 los que más contribuyeron antes que Marx a hacer regresar la cultura auna valoración positiva del trabajo manual. La influencia de Hegel ysobre todo de Hess sobre Marx fue muy importante. Para Marx, el trabajocomo transformación de la naturaleza es decisivo para de venir un serhumano. Por eso, el capitalista es un ser alienado. Por ello esta obratransformadora debe ser ejecutada dentro de las condiciones óptimas. Elproletariado es un ser alienado porque trabaja en condiciones pésimas.Verse obligado a alquilar su fuerza de trabajo es la máximanegatividad. Es condición, en consecuencia, indispensable de liberaciónhumana el que el ser humano, además de trabajar, sea dueño y señor desu fuerza y producto de trabajo. más tarde Hegel con el famoso análisis del amo y del esclavo

El siglo en la Europa y América del paleocapitalismo ha recibido el nombre de siglo del martirio obrero.Es a la vez el siglo del silencio de la Iglesia. Y el siglo de suvergüenza. Tan sólo al final se produce el tímido pronunciamiento de laencíclica Rerum Novarum. Creo que tenemos que reconocer que ha sido el movimiento obrero nacido extramurosde las iglesias cristianas e impulsado vigorosamente entre otros porMarx lo que nos ha ido haciendo recuperar poco a poco la tradiciónbíblica en lo que a la dignidad del trabajador y del trabajo serefiere. Un documento tan positivo en este sentido como es el titulado Laborem Exercenssería impensable al margen de estos presupuestos. Para concluir coneste tema diría que la utopía marxiana de una humanidad dueñasolidariamente de su productividad -no el Estado erigido en patróntotalitario- habría de permanecer como horizonte cristiano de lallegada del reino.

3.3 La visión vectorial positiva y activa de la historia

Si no como ciencia, conforme a lo expuesto antes, sí en cambiocomo creencia y apuesta, debe permanecer como valioso legado marxianoun materialismo histórico bien entendido. Es decir, una concepción vectorial de lo histórico a modo de magnitud orientada alejada de cualquier eterno retorno.Una vectorialidad orientada hacia un futuro más humano. Una visiónactiva de la historia. Queremos leer con Bloch, el materialismo comohistoria para el hombre y en manos del ser humano. Marx se enfrenta atodo naturalismo y fatalismo históricos. Los hechos deplorables quepresenciamos no están en la naturaleza de las cosas y no tienen que serasí necesariamente. Es la obra del hombre la que ha engendrado unestado de cosas concreto y es esa misma mano del hombre la que puededar otro giro. Quiero reproducir las mismas palabras de Marx. "Elcomunismo -dice- se diferencia de todos los movimientos pasados porquetrastorna la base de todas las antiguas condiciones de producción y decomercio, y, por primera vez, trata conscientemente todas laspresuposiciones naturales como creaciones de los hombres pasados, lasdespoja de su carácter natural y las somete al poder de los individuosunidos17 . Seguramente que en todo lo que precede Marx no hahecho otra cosa que impostar y aplicarla al movimiento obrero ysocialista una visión histórica muy cara a la modernidad en su faseilustrada. Por otro lado creo que no haríamos justicia los cristianos aMarx no sólo si no reconociéramos su contribución a que recuperáramosla tradición bíblica respecto del trabajo y así nos aproximáramos aJesús de Nazaret, sino, también, si cerráramos los ojos al hecho de quedetrás de la insistencia en la referencia escatológica que ha de tenertoda afirmación teológica cristiana y en la esperanza activa que debeiniciar el reino de Dios ya en este mundo, está su inspiración eimpulso. De la mano de un moderno Virgilio nos hemos acercado a laspuertas del paraíso.

3.4. La crítica del Estado liberal

Marx fue plenamente consciente de la importancia única que habíasupuesto para el progreso de la historia universal la revolución de1789. Se identificó plenamente con los ideales de igualdad, libertad yfraternidad proclamados por ella. Las ideas liberales familiares, laproximidad de Francia y el conocimiento del idioma francéscontribuyeron a esta sintonía. Sin embargo, cada vez se fueconvenciendo más de que la revolución se había quedado corta. Habíaarrimado excesivamente el ascua a la sardina burguesa y nada o casinada a la del proletariado. En esta apreciación va a coincidir Marx conel líder socialista Baboeuf. Los derechos del hombre y del ciudadanohabían adoptado claramente una coloración burguesa. Sólo el burgués esde hecho el auténtico citoyen. Para el proletariado los derechos son una abstracción18 . Por eso va a negar Marx al Estado nacido de la revolución el carácter de auténtica democracia.Marx se enfrenta directamente con Hegel y con su pretensión delegitimar y hasta sacralizar la política liberal presentando al Estadocomo padre y armonizador de diferencias sociales. Este Estado no es enrealidad otra cosa sino el legitimador y legalizador de las diferenciasciudadanas, no es el Estado de todos, sino el Estado de la clasedominante en contra del proletariado19 .

Sin querer trasladar de forma mecánica la crítica marxiana delEstado liberal de su tiempo al ente político de finales del siglo XX ysin pretender megar su evolución hacia un Estado más o menos social,creo que su visión de la llamada democracia sin más, sobre todomirando a la forma que adopta hoy en América Latina, conserva grandeactualidad. El aparato estatal sigue estando en función de lainfraestructura económica y social. Son los poderes fácticos sociales yeconómicos (terratenientes, industriales y banqueros) los que hacen ydeshacen, dirigen y manipulan gobiernos, parlamentos y tribunales ytienen a su servicio la fuerza armada y policial. Los políticos seconvierten en realidad, consciente o inconscientemente en gestores ymarionetas del gran capital agrario, industrial y financiero. Y si nose acomodan debidamente a las direcciones de los que en realidadmandan, son sustituidos o quitados violentamente de en medio. Siguesiendo una gran verdad el principio marxiano de que no existedemocracia auténtica mientras no se dé un principio de democracia económica.Los derechos cívicos son reales en la medida en que exista un repartoequitativo, un control y gestión cívico de la riqueza del país.Recuerdo haber leído alguna vez la observación de que la que sepresenta como la gran democracia mundial, Estados Unidos de América,erigió un día un monumento a la libertad, jamás levantó otro a laigualdad.

3.5. La crítica del sistema económico y la lucha de clases

Marx no elaboró ciertamente un sistema alternativo claro yacabado frente al capitalismo. Ello puede ser una de las causas de ladisfunción de los sistemas del socialismo real. Tan sólo nos legóesquemas generales contenidos en su mayor parte en el Manifiesto, el Capital y la Crítica al programa de Gotha. El lado fuerte de Marx es la crítica del sistema capitalista. Su radiografía es hasta hoy la más completa y conserva su fundamental validez.

Cuando Marx analiza pros y contras de la revolución burguesainsiste con razón en la capacidad revolucionaria enorme que acompaña ala burguesía. esa potencia burguesa de transformación se traduce en suvertiente negativa en convertir y degradar todo lo que toca, a modo deuna nueva Circe, en objeto de cambio, en mercancía. "La burguesía hadestruido... para no dejar subsistir entre los hombres otra cosa que elfrío interés, el cruel pago al contado. He hecho de la dignidadpersonal un puro valor de cambio. La burguesía... las relacionesfamiliares las ha reducido a puras relaciones de dinero"20 . Lamercantilización operada por la burguesía no conoce fronteras, pues, nose detiene ante lo más sagrado y sublime. De ahí la importancia supremaque cobra el dinero. Mercancía y dinero son auténticos fetiches en elcielo de la cultura del capital, transposiciones a un cielo vacío de laauténtica realidad consistente en el trabajo y el producto del trabajo.El mecanismo feuerbachiano de la Umfunktionierung o transfuncionalización tiene ahora lugar, según Marx, en el terreno de las relaciones económicas.

Una mirada crítica al panorama de nuestra cultura occidentalcapitalista en este final de siglo y de milenio en que se va demoliendodía tras día el estado del bienestar y la llamada economía social de mercado(Erhard) y surge de nuevo un capitalismo de rostro salvaje nos hacecomprender cuán acertado sigue estando Marx en su análisis. Vivimos lafuria desatada de conversión de todo en valor de cambio. El dinero y larentabilidad se erigen en valores supremos. Se vive una nueva religióndel culto al becerro de oro. En el mundo empresarial, la fuerza detrabajo recibe el nombre significativo de human resources. El mundo de la política es cosa de marketing21 . En el mundo deportivo y en sumanifestación suprema de los juegos olímpicos han entrado de saco lasgrandes empresas multinacionales. En pocas épocas de la historia se haadorado tanto al dinero, al hacer mucho dinero pronto y sea como sea.publicitario y juega más a vender una imagen que a convencer con unprograma. Fromm ha analizado muy bien cómo tiene lugar en el terreno dela pareja humana la degradación de las relaciones amorosas a "purasrelaciones de dinero"

Marx creyó en la disfuncionalidad inherente al sistema y creyópoder prever las etapas de su inevitable desmoronamiento. Estamos en elprimer libro de El Capital. Ciertamente el sistema goza desalud a pesar de la crisis del momento. Pero también un caimán o unapiraña están en posesión de un excelente estado de salud. Pero, si elfinal pronosticado por Marx no ha sobrevenido ciertamente, sí en cambioalgunas de las etapas en la evolución del sistema. En concreto, las dela acumulación y concentración del capital y en cierto aspecto la de la depauperación progresiva22 .Los países ricos acumulan y concentran la riqueza mundial en lassuperempresas y los superbancos. La pequeña industria, los pequeñosbancos y los pequeños comercios son fagocitados por ellos. Los paísesllamados del sur se hacen cada vez más pobres. Y dentro de lassociedades ricas se va implantando la estamentación ternaria del grupopequeño que detenta la propiedad de la riqueza de todo tipo, delsegundo estamento que es aquel que sirve a este primero y goza detrabajo y salario alto y estable y, por fin, del terceroprogresivamente grande constituido por una nueva forma de proletariadode aquellos que sólo tienen un empleo provisional o ningún empleo, delos emigrantes, de los marginados sociales de todo tipo. La sociedadpresenta así unos mercados caracteres darwinistas donde sólo sobrevivenlos fuertes y duros y sucumben los débiles23 . Así emerge una forma nueva de la lucha de clases.Marx concibió esta modalidad de combate social como algo que tiene suorigen en la guerra de agresión declarada por el capital alproletariado. La lucha del proletariado es una gran defensiva. Existenuna clase dominadora y otra dominada que se rebela. Lucha de clase notiene que ver de suyo con odio y agresividad por parte delproletariado, como lo hace ver la ideología y propaganda al serviciodel sistema que se obstina en no querer reconocer que es él el que hainiciado las hostilidades. La teología de la liberación ha recogido lavisión marxiana y acostumbra a hablar más bien de empobrecidospor el capital que de pobres a secas. La lucha de clases, sobre todo ensu versión de agresión de los acumuladores de riqueza contra lospueblos y capas sociales empobrecidas es una cruda realidad en nuestromundo y por eso también aquí Marx es dolorosamente actual.

Subiendo ya a un punto de mira más alto desde el cual realizóMarx la crítica del sistema capitalista tengo que insistir en que esepunto no fue otro que la utopía de una sociedad igualitaria, libre yfraterna frente a una sociedad que hacía de la desigualdad, ladominación y la insolidaridad sus claves y funcionamientos. Quizásahora la caída de los regímenes del socialismo estatal y burocráticoayude a comprender mejor que Marx no está muerto. Por sus idealessociales y políticos también debe apostar un cristiano que no quieremutilar el evangelio. El elitista y discriminador F. Nietzsche, enemigoobseso del hombre cristiano pero no mal conocedor del mismo, no veía enel movimiento socialista otra cosa que el legado funesto de la utopíaevangélica de la igualdad y la fraternidad. Nietzsche dice textualmenteque "el movimiento democrático24 . constituye la herencia delmovimiento cristiano". Insulta a los que él cree continuadores de suideal: "Los perros anarquistas que ahora rondan por las calles de lacultura europea... los filosofastros cretinos y los ilusos de lafraternidad que se llaman a si mismos socialistas"

Conclusión

He tratado de responder a la interrogante en torno al legado deMarx y de satisfacer en concreto a la pregunta de qué nos queda, sobretodo a los creyentes en Jesús de Nazaret, de Marx. No ciertamente suateísmo opcional, su reducción de lo religioso a fantasmagoría yproyección, como refugio y protesta, de una conciencia asfixiada en unasociedad inhumana. Tampoco su concepción antropológica excesivamenteoptimista, su mitificación de proletariado, su poca o casi nulaatención a nuestra problemática existencial. No cabría tampoco aceptarcomo científicas las concepciones del materialismo dialéctico ehistórico. Pero sí nos queda como herencia a no dilapidar su crítica aformas de proclamarse cristiano que olvidan "al hijo del carpintero aquien mataron los ricos".

La severa admonición marxiana de lo religioso convertido enopio del pueblo cobra hoy una triste actualidad cuando contemplamoscómo va resucitando lo peor del catolicismo en la Iglesia y cómo se veinvadida América Latina por las sectas fundamentalistas que mutilan lasconsecuencias sociopolíticas del evangelio de Jesús de Nazaret. Nosqueda asimismo de Marx su positiva valoración del trabajo, su visiónactiva y esperanzada de la historia humana, su radiografía perspicaz deun sistema y cultura que hacen imposible una existencia humanaauténtica y su invitación "a derrocar toda situación en la que elhombre yace como un ser envilecido, esclavizado, abandonado,despreciado". Tal opción decidida por los pobres y proletariosconstituye sin duda para un creyente fiel al evangelio de Jesús laherencia más preciosa de Marx. Su vida fue -dentro de no pocaslimitaciones- un servicio a la causa de los empobrecidos y apartadosdel banquete social. Una vida de abrumador trabajo intelectual ypolítico que le llevó a la ruina de su salud. Una vida de perseguido yexiliado perpetuo bajo aquellos que no querían se moviera un solo dedode aquel monumento a la más cruel desigualdad como era el capitalismopaleoindustrial.

Ese Marx es el que más queda y nos debe quedar, como permanecenvivos siempre para nosotros todos aquellos que hicieron de su vidaentrega a los hombres y mujeres "envilecidos, esclavizados,abandonados, desaparecidos". Desde Espartaco a Nelson Mandela yRigoberta Menchú, pasando por Tomás Münzer, Mijail Bakunin, RosaLuxemburg, Farabundo Martí, Augusto César Sandino, Luther King, OscarRomero, Ignacio Ellacuría y sus compañeros de martirio. Son todos elloshombres y mujeres que quisieron dar carne política y social al ideal defraternidad expresado en la fórmula paulina de que "ya no hay judío nigriego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, pues todos vosotros sois unasola cosa en Cristo Jesús"25 .

Notas:

  • 1 Karl Marx hace alusión a la frase de E. Burke en Thoughts anddetails on Scarcity y que reza así: "Las leyes del comercio son leyesde la naturaleza y por consiguiente leyes de Dios", cfr El Capital,T.I. México 1946, p. 616. Para el estudio de la restauración de estaideología en el neoliberalismo véase la obra de M. NOVAK, El espíritudel capitalismo democrático, Buenos Aires 1982; y el estudio crítico deJ.M. Mardones, Capitalismo y religión. La religión políticaneoconservadora (Santander 1990)
  • 2 No es el momento de entrar en la tan conocida polémica deexistencia o no de dos Karl Marx, uno el joven y humanista queconcluiría más o menos a raíz del Manifiesto comunista en 1848, otro elmaduro y cientista objetivado en El Capital. Tampoco en la controversiade si los famosos Grundrisse der Kritik der politischen Oekonomie de1857/58 representarían la conciliación de ambos. Véase la obra Polémicasobre marxismo y humanismo de Althusser, Semprún, Simon y Verret,México 1968.
  • 3 Para el estudio de la vida y personalidad de Karl Marxremito a las obras de I. Berlín, Karl Marx, Madrid 1973, y a la de W.Blumenberg, Karl Marx, Madrid 1970.
  • 4 El amor incondicional y el apoyo constante que ofrecióJenny von Westphalen a su esposo Karl Marx son de un significadocapital en la vida de nuestro pensador. La muerte de Jenny produjo enél un derrumbe anímico y corporal. Marx la amó sin duda mucho. Piensoque su infidelidad con Helene Demuth no fue más allá de lo episódico.
  • 5 Aristóteles, Etica a Nicómac, X, c.10.
  • 6 Véase L. Feuerbach, La esencia del cristianismo, Salamanca1975, y Karl Marx, Crítica de la filosofía del estado de Hegel,Barcelona 1974.
  • 7 Fvéase la tesis doctoral de Karl Marx que lleva por títuloDiferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y en Epicuro,Madrid 1971.
  • 8 No quisiera pasar adelante sin dejar constancia de que laactitud negativa de Karl Marx frente al fenómeno religioso no impidióel que tuviera una gran estima por la figura de Jesús de Nazaret. Suhija Eleanor (nº 1855) nos dejó un cálido testimonio de ello. VéaseReminiscences of Marx and Engels, editado en Moscú, y la obra de F.Durand, La vie amoureuse de Karl Marx, París 1970.
  • 9 Consúltese F. Reisinger, Der Tod im marxistischen Denkenheute, München 1977, y F. Steiner, Marxisten-Leninisten über den Sinndes Lebens, Essen 1970.
  • 10 Pariser Manuskripte 1844, en Texte zur Methode und Praxis, II, Leck/Schleswig 1966, p. 17.
  • 11 Véase E. Berstein, Socialismo evolucionista: las premisasdel socialismo y las tareas de la socialdemocracia, (Barcelona 1974).
  • 12 No entro en la cuestión de si se diferencia o no y en quémedida el concepto de pobre entendido cristianamente y el proletario.Conforme a lo que dijimos más arriba baste decir que además de sureferencia teológica el término pobre se extiende a formas dealienación no consideradas por Marx como soledad, ancianidad,enfermedad, etc.
  • 13 Véase El comunismo y la Gaceta general de Augsburgo, en MEGA I/1, p.304.
  • 14 Pariser Manuskripte 1844, en Texte zur Methode und Praxis, II, Leck/Schleswig 1966, p. 75.
  • 15 Fenomenología del Espíritu, México 1973, p. 117ss.
  • 16 Moisés Hess (1812-1875) puede ser considerado como elpionero de la filosofía de la acción y de la liberación integral delhombre. Amigo de Karl Marx ejerció sobre él un considerable influjo.Entre sus obras descuella Philosophie der Tat (Filosofía de la acción)contenida en Philosophische und sozialistische Schriften, Berlín 1961.
  • 17 Ideología Alemana, MEGA I, 5.
  • 18 La cuestión judía, MEGA I, 1, p. 593.
  • 19 Crítica a la filosofía del derecho de Hegel, MEGA I, 1, p. 404, 425.
  • 20 Manifiesto del partido comunista, Moscú 1979, p. 33.
  • 21 E. Fromm, El arte de amar, III. El amor y su desintegraciónen la sociedad occidental contemporánea, pp. 101-126, Buenos Aires1972.
  • 22 Véase El Capital, T.I. Tendencia histórica de la acumulación capitalista, México 1946, p. 647ss.
  • 23 Consúltense, por ejemplo, A. Gorz, Los caminos del paraíso,Barcelona 1983, y A. Schaff, ¿Qué futuro nos aguarda?, Barcelona 1985.
  • 24 Más allá del bien y del mal, Madrid 1982, p. 134.
  • 25 Gál. 3,28.

    Comentarios

    Amigo Álvaro de comentario anterior, vas de cristiano pero .... desconoces la palabra: "No creáis que he venido a traer la paz a la tierra; no he venido a traer la paz, sino la espada, porque yo he venido a separar al hombre de su padre, y a la hija de su madre, y la nuera de su suegra, y serán enemigos del hombre sus mismos domésticos". (Mt 10, 34-36)

    Pero aunque en el fondo Karl Marx era cristiano, eso era muy en ell fondo, pues el mismo lo ignoraba y sus tesis leidas no en la mas profunda profundidad han causado los peores crimenes, injusticias y genocidios-

    Karl Marx en el fondo fue un profundo teologo liberador, autentico. Que que nos qurda ? Dios y los pobres. Dios: La vocacion infinita de liberacion untegraly cosmica.

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