Weblog del eternauta (Marquito´s blog)

Martin Luther King "Tengo un Sueño"

Escrito por eternauta 22-11-2006 en General. Comentarios (2)


Tengo un Sueño

Por Martin Luther King, Jr.

Discurso leído en las gradas del Lincoln Memorial durante la histórica Marcha sobre Washington

Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.

Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"

Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".

Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"



Washington, DC
28 de agosto de 1963

Desafío al compromiso profético - Entrevista a Juan Stam

Escrito por eternauta 22-11-2006 en General. Comentarios (3)



Un desafío al compromiso profético

Entrevista al pastor y teólogo Juan Stam

por Edgardo Moffatt para la revista Kairós


-¿Cómo defines el ministerio profético?

Creo que, en general, se entiende mal las palabras "profeta","profecía" y "cumplimiento". Se considera la "profecía" como vaticinio de sucesos futuros, y al "profeta", como la persona que predice tales sucesos. Así, hay "cumplimiento" cuando algo ocurre exactamente como fue anunciado. Otras veces se entiende la "profecía" como la revelación de cosas secretas o escondidas, que se verifica cuando lo revelado resulta ser cierto. Lo curioso es que estos conceptos, que sin duda prevalecen entre buenos evangélicos, son paganos. La gran mayoría hoy no entiende "profecía" según la comprensión bíblica sino según los oráculos antiguos (al estilo Nostradamus o el horóscopo) y lo que la Biblia condena como "adivinación".

Bíblicamente, el sentido de estos términos es muy distinto."Profecía" significa una palabra directa y viva de Dios para su pueblo,casi siempre con exigencias para su conducta. Esa palabra revelada puede referirse al futuro, ya que éste tiene que ver con la obediencia actual del pueblo de Dios, pero no es profecía porque incluya el anuncio de cosas futuras, ni deja de ser profecía cuando no menciona el futuro. Moisés fue considerado el prototipo para todos los profetas, pero no se dedicó a predecir el futuro.

El profeta no es tal porque predice el futuro sino porque trae al pueblo del Señor la palabra viva y exigente de un Dios de amor, vida y justicia. Y si no predice nada futuro, no por eso es menos profeta. La fuerza esencial de la palabra profética estriba en su fuerza ética, no en alguna especie de clarividencia mágica desconectada de la soberanía de Dios y su voluntad.

"Cumplimiento" también tiene un sentido distinto en las Escrituras.En el pensamiento pagano, una "profecía" se "cumple" cuando lo anunciado ocurre exactamente como se predijo. Bíblicamente, el esquema básico de la profecía no es predicción-cumplimiento sino promesa-cumplimiento. El énfasis es que Dios cumple su Palabra. En el Nuevo Testamento, las palabras griegas que traducimos como "cumplir" tienen todas la idea básica de "llenar", "completar". No significanmeramente que se "cumple" un vaticinio (y así pone fin a su vigencia) sino que la palabra original se amplía, se ensancha, se enriquece con nuevo sentido.

–¿Y cuáles son las marcas de una iglesia que asume su responsabilidad profética?

Lo definitivo de la vocación profética no estriba en el vaticinio sino en la exigencia de la voluntad de Dios, como vemos clarísimamente en los grandes profetas de Israel. De modo que las marcas hoy deben ser las mismas de entonces. En los tiempos tan críticos que vivimos, la iglesia profética —y toda iglesia está llamada a ser profética; casocontrario, no sería fiel a su naturaleza pentecostal y a su llamado—levanta la voz por el Reino de Dios y su justicia aquí y ahora, contra la injusticia que hay dentro y fuera de la iglesia, contra la corrupción y la opresión.

No todos los profetas vaticinaron el futuro, pero todos ellos denunciaban el pecado y exigían justicia. Ningún profeta verdadero legitimaba la maldad. Ningún profeta se callaba ante la injusticia.Elías se plantó en firme y se jugó la vida ante Acab. Unos cincuenta años después, Amós atacó vehemente los crímenes que se cometían en Samaria. Y los demás profetas, cada uno en su coyuntura histórica,denunciaron el pecado y anunciaron la voluntad de Dios. Una profecía que no exige obediencia, que no tiene cómo obedecerse, es ya sospechosa de ser falsa.

Por supuesto, cada congregación y cada líder tienen que buscar en oración la forma acertada de realizar esta vocación profética. Nunca deben legitimar la injusticia y la violencia, como hacían los profetas falsos. En toda su predicación, deben proclamar el Reino de Dios y su justicia e inculcar los principios fundamentales de la ética bíblica.En algunos casos, la congregación podría organizar charlas o grupos de discusión sobre temas de actualidad. En casos más extremos, los organismos, denominaciones y alianzas de iglesias deben pronunciarse en favor de la justicia. Y en situaciones de extrema gravedad, tales como el nazismo en Alemania o el racismo en los Estados Unidos, la misma congregación local debe definirse y asumir con valentía su rol profético.

–¿En qué circunstancias descubriste la pertinencia del ministerio profético de la iglesia?

Nunca había pensado en esa pregunta, y me parece muy interesante.Supongo que todo comenzó con nuestro propio despertar político durante el primer pastorado [en Santa Cruz, Costa Rica] y nuestra creciente convicción respecto a la responsabilidad histórica y social que tienen las iglesias y los cristianos. Esta conciencia creció en mí cuando enseñaba los primeros cursos de "Iglesia y sociedad" en el SeminarioBíblico Latinoamericano, a fines de los años 50 y principios de los 60.Allí traté de interpretar junto con los estudiantes la convulsionada realidad latinoamericana: el triunfo de Fidel Castro, la galopante pobreza de las multitudes (por ejemplo, en las favelas de Brasil), la dictadura somocista, que actuaba al norte de nuestras fronteras costarricenses, y muchísimos otros acontecimientos. En este proceso me impactaron con fuerza especial los testimonios y el ejemplo de Dietrich Bonhoeffer, Martin Luther King y Nelson Mandela, a los cuales seagregaron luego Helder Cámara, Oscar Arnulfo Romero y toda la pléyade de mártires de nuestro continente.

Otro factor decisivo para mí fue mi esfuerzo por entender el significado del movimiento pentecostal. Después de un inicial antipentecostalismo ingenuo, comencé a sentirme muy desafiado por el pentecostalismo. Me preguntaba por la relación entre el Espíritu del día de Pentecostés y el Espíritu de los antiguos profetas, y comprendí que tenía que ser el mismo, que no podía haber otro Espíritu Santo. Me llamó la atención que en el día de Pentecostés los discípulos no sólo hablaron lenguas: Pedro predicó un sermón expositivo profundamente bíblico (Hech 2:14-41) y la comunidad practicó el evangelio ayudando a los pobres (2:42-47). Me puse a estudiar también la historia"subversiva" de los movimientos carismáticos a través de los siglos, concentrándome en los anabautistas, especialmente en Tomás Müntzer.Comencé a descubrir las posibilidades de un pentecostalismo profético, en el sentido bíblico del término.

Siento que esta preocupación profética fue un resultado lógico de todo nuestro peregrinaje con el Señor, partiendo del compromiso con la encarnación. Los cambios nacían de las Escrituras y la experiencia pastoral, y de ninguna otra cosa. Nuestro medio siglo de vida en América Latina, en medio de las realidades que vivimos de año en año,despertó estas convicciones en nosotros.

–Juan, de cara a la actualidad, ¿qué puede decir la palabra profética al mundo que se configuró luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001?

El día después de los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre, circulé un correo a muchos amigos estadounidenses invitándolos a orar para que Dios usara ese momento para conducir al país al arrepentimiento, tanto por pecados personales como por pecados nacionales, tanto dentro de la iglesia como en el gobierno. El resultado parece haber sido lo contrario. El presidente Bush, lejos de llamar al arrepentimiento, ha insistido hasta el cansancio que su pueblo es tan bueno, el mejor y el más pacífico del mundo, que lo que menos necesita es arrepentirse. Este discurso engañoso agrada al pueblo y cosecha votos, pero visto proféticamente conduce al país a un abismo de destrucción. Quizá lo peor de todo lo malo del discurso de Bush haya sido su reiterada insistencia en la inmaculada virtud del país. Y el pueblo se lo ha tragado, los llamados evangelicals a la vanguardia, haciendo gala de un exagerado patriotismo chauvinista.

Sin embargo, hay dos paralelos en este caso que me llaman la atención. En primer lugar, la fecha remite a aquel 11 de septiembre de1973, cuando los agentes de Washington, apoyados por Henry Kissinger, instalaron en Chile la criminal dictatura de Pinochet. Por otro lado, las Torres Gemelas de Nueva York nos remiten a la torre de Babel. "Babel" significaba Babilonia, país de donde emigraron Abraham y Sara. En la Biblia, de Génesis 11 en adelante, Babilonia simboliza el imperialismo de la época, la superpotencia que se imponía sobre los demás pueblos. El Antiguo Testamento contiene muchas denuncias contra esa Babilonia, hasta con canciones de protesta. Y al final del canon,el Apocalipsis anuncia la destrucción de Babilonia, la misma cuyo proyecto de expansionismo y opresión comenzó en Génesis con su gran torre.

–Sin duda, comenzó a ser una tarea urgente analizar cómo el imperio se vale de la religión. ¿Cómo resumirías tu crítica del discurso "evangélico" del presidente de los Estados Unidos, George W.Bush?

Cuando la Escuela de Sociología de la Universidad de Costa Rica me pidió que diera una charla sobre el discurso religioso de Bush,yo no había tenido ninguna intención de escribir sobre el tema y mi primera reacción fue rechazar la invitación, pero no encontré quién me reemplazara en el proyecto. Eso sí, tenía archivos muy extensos sobre el tema, y comencé a bajar un montón de discursos presidenciales de la página web de la Casa Blanca. Apliqué a esos discursos los mismos métodos exegéticos que he aprendido a utilizar en el estudio bíblico y, al seguir adelante, quedé de veras alarmado por lo pernicioso de ese discurso seudoevangélico.

En esa investigación me limité estrictamente al discurso público del presidente Bush. No me atañe a mí pretender juzgar su salvación personal ni la sinceridad de su fe. Esas cuestiones se dirimen entre él y Dios. Traté en lo posible de respetar su persona, sin caer en los insultos, pero también procuré ser honesto ante las conclusiones de mi investigación exegética. En resumen: 1) hay aspectos claramente heréticos en la teología implícita del discurso público de Bush; 2) el discurso de Bush se parece muy de cerca al discurso de los falsos profetas del Antiguo Testamento; 3) en el discurso de Bush hay una evidente manipulación, consciente o inconsciente, de la fe y las Escrituras, que son usadas como opio para la conciencia; 4) hay pasajes en los discursos de Bush que sólo puedo considerar como blasfemias, con sobretonos de idolatría patriotera; 5) Sus actitudes lo definen como sectario en términos teológicos: puesto que él se siente llamado y guiado por Dios, con una línea directa al cielo, no escucha otras voces cristianas ni la voz del pensamiento cristiano a través de los siglos.No toma en cuenta la larga tradición sobre la guerra justa y, mucho menos, la del pacifismo cristiano.

–Como sabes, hay ciertos referentes evangélicosestadounidenses con mucha influencia en América Latina (y muy buenasrelaciones con la Casa Blanca), que se esfuerzan por presentar el discurso de Bush como algo razonable. Desde el punto de vista del ministerio profético, ¿cómo deberían actuar las iglesias evangélicas latinoamericanas respecto a ellos?

Esto tiene su historia en los Estados Unidos. A mediados de los años 40 y principios de los 50, un grupo de cristianos estadounidenses, nucleados un poco alrededor de Billy Graham, rompieron con el fundamentalismo para inaugurar el movimiento New Evangelicals ("NuevosEvangélicos"). El teólogo y periodista Carl Henry escribió un libro valioso sobre "la conciencia intranquila del fundamentalismo", causada sobre todo por la negligencia social del mismo. Sin embargo, en menosde una década "el bebé" había sido rebautizado y comenzó a llamarse"evangélico conservador". ¿Qué tiene el evangelio de esencialmente"conservador"? En fin, pronto fue evidente que "conservador"significaba "derechista" y, casi sin excepción, "Republicano" (no Demócrata, en el escenario bipartidista estadounidense). Contra esa politización derechista del evangelio surgieron los "evangélicos radicales» (representados por Jim Wallis y Sojourners) con una voz profética, pero constituyen una minoría muy limitada.

Durante este medio siglo, los "evangélicos conservadores» jamás se han opuesto a ningún programa del Partido Republicano. Ronald Reagan logró una virtual coalición de católicos y evangélicos conservadores alrededor de los temas del aborto y la homosexualidad, y de judíos y evangélicos conservadores (y algunos católicos) en torno al sionismo.Estos mismos evangélicos apoyaron masivamente las guerras de Corea,Vietnam, Centroámerica, el Golfo (1991) y ahora la invasión a Irak.Cabe la pregunta: ¿cuándo van a despertarse?

Creo que la actual coyuntura plantea una crisis tanto para los evangélicos estadounidenses como para nosotros, los de América Latina.¿Hasta cuándo podrán ellos seguir tolerando acríticamente el discurso herético de George W. Bush? Recientemente, casi por primera vez, hubobastante crítica cuando Bush declaró que "cristianos e islámicos adoran al mismo Dios», pero quedó claro que eso no afectará su lealtad al presidente. El problema afecta la misma identidad de ellos como"evangélicos». ¿Hasta qué punto podrán seguir llamándose "evangélicos»sin reconocer las cosas en que contradicen ese mismo título?

Esta situación plantea también un desafío para los evangélicos latinoamericanos. Al fin y al cabo, nosotros, al igual que ellos, nos llamamos "evangélicos», y tenemos fuertes nexos históricos no sólo con ese país del Norte sino también con esos "evangélicos». ¿Podrá ser creíble nuestro testimonio evangélico si seguimos identificados con ellos? ¿Qué testimonio profético podremos tener en nuestra América Latina, cuando ellos tienen una presencia tan antiprofética en su poderoso país? ¿Qué significa esta crisis para nuestras relaciones con los que una vez nos trajeron el evangelio? No tenemos ninguna bola decristal, pero conocemos al mismo Dios de los antiguos profetas. Poreso, vamos adelante confiando en su gracia y en su soberanía para dirigir su pueblo y nuestra vida.-

Los profetas hebreos condenan a George Bush

Escrito por eternauta 22-11-2006 en General. Comentarios (0)


Los profetas hebreos condenan a George W. Bush

por Juan Stam*

No cabe dudade que los ataques terroristas del 11 de septiembre cambiaron de maneradefinitiva la presidencia de George W. Bush. El presidente y susasesores vieron en esos trágicos sucesos la oportunidad dorada paratomar niveles de poder que Bush no había ganado en las dudosaselecciones y para dar a su presidencia un nuevo rumbo de dominaciónmundial. Ya se sabe que la administración Bush (sobre todo el Pentágonoy la Casa Blanca) aprovechó esa coyuntura para proseguir metas quehabían definido desde el inicio de su presidencia, sobre todo elderrocamiento del gobierno de Sadam Hussein; pero no se habían atrevidoa iniciar hasta aquel día trágico.

Una característica del pueblo estadounidense, debido a su poco sentidohistórico, es que tiende a vivir de sus mitos nacionales, y sobre todoapelar a su mitología patriotera en momentos de crisis. Los ataques del11 de septiembre, además de derrumbar las Torres Gemelas, derrumbaronalgunos mitos muy arraigados en la ideología implícita de la nación. Unmito era la invulnerabilidad del país frente a todo ataque extranjero.Hasta entonces, todas sus guerras, después de la guerra civil del sigloXIX, se habían realizado dentro de otros países, fuera de las fronterasdel territorio estadounidense. Ni una sola batalla había ocurrido, niuna sola bomba había caído, dentro del país. Pero ahora, de repente, elpueblo se sentía terriblemente amenazado, dentro de sus propias casas.

Otro mito ha sido, y sigue siendo, la axiomática superioridad de losEstados Unidos sobre todos los demás pueblos y todas las demás nacionesy, básicamente, la inherente confiabilidad de su gobierno. Su paísrepresenta el sistema democrático insuperable, el modelo para el restodel planeta. Esa superioridad no es sólo política sino también moral ycultural. Sería muy excepcional encontrar un norteamericano que pensaraque otro país pudiera ser mejor que el suyo, pues es casi universal elmito de la intachable virtud y bondad inigualable de su país. Ante esemito, los ataques les plantearon una pregunta muy angustiosa: ¿por quéhay gente que nos odia tanto?

Desde su primera respuesta, el mismo día de los ataques, era evidenteque el presidente Bush, en vez de confrontar las realidades históricas,apelaría con terquedad, simplismo y vulgar seudoelocuencia a esamitología nacional. Tal proyecto se le vuelve una tarea cada vez másdesesperada, pero en ningún momento Bush abandona su terrenomitológico. Como una especie de John Wayne ideológico, se ha convertidoen el Mitificador-en-jefe de la nación. El problema es que el mundomitológico en que él vive choca cada día más con las realidadeshistóricas.

Hace muchos siglos, en Jerusalén, ocurrió algo aun peor que el 11 de septiembre:Por muy terribles y reprobables que sean los ataques del 11 deseptiembre, no fueron los peores de la historia humana. Nos convienecompararlos con la destrucción de Jerusalén en 587 a.C. porNabucodonosor (y en 721 a.C, la destrucción de Samaria por Asiria y elcautiverio del reino del norte). No sabemos cuántas personas murieronen esos ataques salvajes; quizá fueron más que los de las TorresGemelas, o posiblemente menos. Pero lo más trágico y nefando fue laprofanación del sagrado templo, su saqueo y total destrucción. Encambio, los talibanes de septiembre no atacaron a ninguna iglesia osinagoga, ni tuvieron intenciones de hacerlo. Tampoco ellos derrocaronal gobierno del país ni llevaron a nadie al cautiverio, como pasóprimero con Samaria y después con Jerusalén.

Entonces es apropiado, y crucialmente importante, preguntarse ¿cómorespondieron los antiguos profetas a esos acontecimientos? Lo primeroque nos llama la atención es que no respondieren con un mensaje de odioni de venganza. Al contrario, afirmaron que la culpa más profunda erala del mismo pueblo de Israel, no de los enemigos que los habíanatacado y destruido. Al contrario, reconocieron que la catástrofenacional era resultado de los siglos de injusticia e idolatría delpueblo; eran acciones de Dios ante el pecado de ellos. Cuando Sargón IIy sus tropas destruyeron Samaria, Isaías llegó a llamarlos "Oh Asiria,vara y báculo de mi furor" contra "una nación pérfida" (¡Israel! Isaías10:5-7). A Nabucodonosor, destructor de Jerusalén y del templo, Dios lollama "mi siervo" (Jer 25:29; 27:6). ¡Es como si George Bush dijera:"Los talibanes, instrumento de Dios, y Osama bin Laden, siervo delSeñor"!

Los profetas hebreos ponían el dedo en la llaga moral de la nación,mientras los falsos profetas decían "paz, paz; el templo, el templo"para tranquilizar al pueblo. Los verdaderos profetas desenmascaraban ydenunciaban esa falsa seguridad, sobre todo cuando descansaba en lafuerza de las armas. Durante mucho tiempo antes de la caída de las dosciudades capitales, del reino del norte y del reino de sur, losprofetas venían advirtiendo a Israel que su prosperidad era un engaño ysu idolatría sería juzgada por el Dios de la justicia, el Dios de lospobres y las víctimas de aquella sociedad. Antes de la crisis, comodurante ella, los profetas llamaban a la nación a un arrepentimientosincero ante Dios.

Todo lo contrario ha sido el mensaje de George Bush. En realidad, elpresidente perdió una oportunidad única para reconocer ante el pueblo yante el mundo los muchos y graves pecados de su nación contra otrospaíses y pueblos. Si hubiera mostrado la debida humildad, si hubierareconocido que él mismo y sus antecesores en la Casa Blanca habíancometido ofensas y hasta atrocidades contra los pueblos árabes y contraIrak en particular, podría haber logrado mucho para neutralizar elodio, en gran parte justificado, contra su país. ¿Qué tal si Bushhubiera pedido perdón a Irak y al mundo porque fue el gobierno deRonald Reagan el que patrocinó el régimen de Sadam Hussein en suspeores momentos? Un acto así de arrepentimiento podría haber debilitadosignificativamente a Osama bin Laden y a Al Qaeda. Podría haberiniciado procesos de transformación y sanación en las relacionesinternacionales. Y el presidente, que se tilda de evangélico, habríaactuado cristianamente. Pero George Bush no supo humillarse yarrepentirse; sólo supo declarar una guerra de venganza y conquista.

No sólo no llamó a su país a arrepentirse en ningún momento, sino quedesde un principio y constantemente les ha dicho que son un pueblo tanbueno que no tienen ninguna culpa y, por ello, nada de quéarrepentirse. Inmediatamente después de los ataques, Bush declaróinocente a su país como el país más pacífico de la tierra. Un mesdespués, en una conferencia de prensa el 15 de octubre, confesó: "Meconfunde ver que haya tanto malentendido de lo que es nuestro país, yque la gente nos pueda odiar... Simplemente no puedo creerlo, porque yosé cuán buenos somos. Tenemos que hacer un mejor trabajo al representara nuestro país ante el mundo. Tenemos que explicar mejor a la gente delMedio Oriente, por ejemplo, ... que es sólo contra el mal que estamosluchando, no contra ellos". Igual que los falsos profetas, Bush hainsistido ciega y tercamente en la supuesta virtud e inocenciaintachable del pueblo norteamericano.

En varias ocasiones, Bush ha ensalzado con especial énfasis la nobleza,altruismo y valor moral de los militares de su país. En su sensacionalvisita al portaaviones Abraham Lincoln (1° de mayo de 2003) exclamó,lleno de idealismo, "cuando contemplo a los miembros de las fuerzasmilitares de los Estados Unidos, veo lo mejor de nuestro país" ydeclaró que con el triunfo estadounidense se había terminado la torturaen Irak. Por supuesto, no tenía cómo imaginar el escándalo que vendríaa desatarse después, de bestiales torturas por los mismosinterrogadores militares de su propio ejército. Pero sin tener que serclarividente y anticipar el futuro, Bush debió haber recordado lasatrocidades de la guerra de Vietnam, los abusos sexuales de losmilitares en la base de Palmerola en Honduras y los constantesescándalos sexuales en las fuerzas militares de su país que él tantoelogiaba (una reciente encuesta de graduadas de la Academia de lasFuerzas Aéreas en Colorado Springs reveló que el 12% de ellas habíansido violadas sexualmente o sufrido intentos de violación; de las 579mujeres de la Academia, casi un 70% había sufrido acoso sexual).También Bush debió haber sabido más sobre el sistema penitenciario desu país, con muchos abusos y el uso frecuente de tortura, dentro de losmismos Estados Unidos. Por todo eso, no deben sorprendernos en absolutolas últimas revelaciones de torturas en Irak.

El colmo de esta impenitencia empedernida de George Bush ha sido sureacción ante la revelación de los brutales y vergonzosos tratos deagentes estadounidenses contra presos iraquíes en Abu Ghraib y otroslugares. Obligado por el escándalo internacional que provocaron lasfotos de las groseras torturas cometidas, su primera respuesta fueminimizar engañosamente la ofensa, desasociarse de ella y reafirmar elmito de la virtud nacional: "Estos actos", dijo, "son detestables y norepresentan a los EE.UU" (1° de mayo de 2004). Repitió también por latelevisión iraquí una frase muy típica suya: "Esas acciones norepresentan a la América que yo conozco" (quién sabe cuál será laAmérica que habrá conocido este heredero mimado de una dinastía demillonarios).

Como esa respuesta no satisfizo a la opinión mundial, ni a muchos desus propios conciudadanos, después, en una entrevista con el ReyAbdullah (6 de mayo de 2004), Bush repitió que las fotos le causabanasco y dijo que lamentaba mucho ("I'm sorry") lo que habían sufrido lospresos y sus familias; pero después agregó, fiel a su mito, "lamentoigualmente ("I'm equally sorry") que esas fotos dieran una falsaimpresión de la verdadera naturaleza y el corazón de nuestro país". Secuidó mucho de no reconocer ninguna culpa, tampoco disculparse ni pedirperdón. Al contrario, después se jactó de no haber perdido perdón. El26 de mayo recibió en la Casa Blanca a un grupo de comunicadoresreligiosos y les dijo con orgullo: "Nunca pedí disculpas al mundoárabe" ("I never apologized to the arab world").

Las diferencias entre profetas falsos y profetas verdaderos: Enla historia de Israel, los falsos profetas siempre acompañaban a losverdaderos siervos de Yahvéh. Por eso, las Escrituras nos dan criteriosbastante claros para el discernimiento de espíritus proféticos. Puedenresumirse bajo varios principios claves:

1) Los verdaderos profetas llaman al pueblo al arrepentimiento; losfalsos profetas dan una falsa tranquilidad al pueblo, para que siga ensu pecado.

2) Los verdaderos profetas juzgan las políticas nacionales y lasprácticas sociales en el nombre de Yahvéh; los falsos profetaslegitiman esas políticas para dar un aval religioso a la injusticia y alos intereses creados. El Dios de los falsos profetas es manipulable,para el servicio de nuestros proyectos; Yahvéh, en cambio, nunca sedeja manipular por nadie.

3) Los verdaderos profetas denuncian la hipocresía del culto religiososin justicia; los falsos profetas apelan a la religiosidad en lugar dela práctica de la justicia. El verdadero profeta dice: "Practican lainjusticia, y peor todavía, se atreven a presentarse ante Dios consangre sobre sus manos". El falso profeta niega el pecado o dice "noson perfectos, pero por lo menos son muy religiosos y observan elculto".

4) Los verdaderos profetas detectan y denuncian la idolatría; losfalsos profetas la condonan y la practican con una fórmula de "Yahvé,pero Baal también" (cf. 1 Reyes 18:21). Jesús dijo, "Nadie puede servira Dios y a las riquezas" (Mateo 6:24; Lucas 16:13).

5) Los profetas verdaderos denuncian la violencia y la confianza en lafuerza; los falsos profetas confían en las armas y justifican laviolencia. "No os escucharé", dijo Dios a los poderosos, porque"vuestras manos están llenas de sangre" (Isaías 1.15).

6) Los profetas verdaderos llaman al pecado por su nombre; los falsosprofetas inventan eufemismos y metalenguajes para esconder la realidadde injusticia y violencia. "Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lobueno malo", dictaminó el profeta Isaías (5:20). Los verdaderosprofetas denuncian y desenmascaran el lenguaje engañoso de lasmitologías oficiales del sistema.

Conclusión: Todos estos criterios de la verdadera profecía y lafalsa nos dan importantes orientaciones para nuestras decisionespolíticas hoy y, específicamente, para medir bíblica y cristianamenteal gobierno de George W. Bush y sus tan publicitadas pretensiones de fecristiana.

Es una coincidencia, pero muy significativa, que las SagradasEscrituras narren también acerca de una torre, la de Babel, que nosayuda a entender mejor el caso de esas otras torres, las Torres Gemelasde Nueva York. Como el mismo nombre da a entender, "Babel" alude aBabilonia, la región de Ur de los Caldeos, de donde emigraron Abraham ySara. En el relato de Génesis 11, "Babel" poseía ventajas tecnológicasy aspiraba a imponerse sobre todos sus vecinos. Pero Dios se opuso aese proyecto expansionista e imperialista, y con Abraham y Saraintrodujo el proyecto de su gracia y salvación, "para bendición detodas las naciones".

En toda la Biblia, hasta el libro del Apocalipsis, Babilonia simbolizaa la superpotencia opresora que intenta dominar y explotar a susvecinos. "Babel" era también Egipto, Asiria, Siria, Grecia y, al final,Roma. Toda la Biblia denuncia a esas "Babilonias", levanta canciones deprotesta contra ellas (Ezequiel 26-28; Isaías 13; 34; Apocalipsis 18) yanuncia el juicio divino sobre todas las Babilonias, habidas y porhaber.

Cualquier parecido entre la torre de Babel y las Torres Gemelas,símbolo del "Proyecto del nuevo siglo americano", ¿será puracoincidencia?

Con los criterios de la profecía hebrea y todo el mensaje bíblico, cadacristiano y cada cristiana tienen la obligación de decidir por símismos frente a este momento histórico y actuar como corresponde. Loprimero no debe ser demasiado difícil; lo segundo cuesta más, pero esel único camino para discípulos fieles al Señor de la historia, elPríncipe de Paz.-




*Juan Stam es teólogo norteamericano radicado en Costa Rica

El Imperio Persa - De Senaquerib a Nabucodonosor

Escrito por eternauta 16-11-2006 en General. Comentarios (9)



De Senaquerib a Nabucodonosor


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A Sargón le sucedió su hijo Seunacherib (Senaquerib reinó de 704 a 680 aC.) que trasladó la capital a Nínive, centro natural de Asia, "la ciudad donde los comerciantes son más numerosos que las estrellas en el cielo",  una ciudad situada en medio de fértiles campos de cereales que controlaba un importante paso del Tigris y albergaba el templo de la diosa Isthar. Senaquerib reconstruyó Nínive, levantando una fortaleza con palacios ytemplos. Construyó un palacio en las afueras de la ciudadela, en TellNebi Yumus, donde, según la tradición musulmana estabala tumba del profeta Jonás. Una muralla de 12 kilómetros rodeaba la ciudad que ocupaba una extensión de 7 kilómetros cuadrados. Emprendió importantes obras de irrigación, construyendo 18 canales para suministrar agua a la ciudad, a los campos de orquídeas y a los parques donde se cultivaba una de las especies más exóticas, el "árbol de la lana" , que se ha identificado con el algodón, cultivado en la india desde el tercer milenio anterior a nuestra era. Nínive fue la Roma asiria..."Desde lejos, las fachadas de sus brillantes palaciosse reflejaban en las aguas del Tigris".

Durante su reinado, sometió una nueva rebelión de Babilonia y se enfrentó con los egipcios en Filistea. En el 689 consiguió la rendición final de los babilonios, destruyó parte de la ciudad,la inundó y se llevó sus riquezas. Con los restos de la ciudad,reconstruyó los templos de Asur que sustituyó a Babilonia comocentro de liderazgo religioso. Trató siempre de mantener el imperioasirio heredado sin mostrar excesivas pretensiones expansionistas. Murió,en 680 a.C., asesinado por su hijo Arda- Mulisis. Según losjudíos fue la justa compensación por su ataque a Jerusalén,durante el regreso de su campaña contra Egipto y, según losbabilonios, fue la justa compensación por la destrucción dela ciudad sagrada, Babilonia. Según la Biblia, cuando Senaquerib sitióJerusalén (701 aC.), el rey judío, Ezequías, le entregógran parte de los tesoros del templo para evitar la toma de la ciudad. Losasirios no desistieron y conminaron a la rendición, pero el profetaIsaías aconsejó al rey que no se rindieran; esa noche un ángelenviado por Yahvéh mató a 185000 soldados asiros mientras dormíany al amanacer los supervivientes huyeron (¡pamplinas!).

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Su hijo Esarhaddon (Asaradón, r.680-669 a.C.), apoyadopor el oráculo, tomó el poder haciendo huir al asesino de supadre. Durante su reinado, derrotó al faraón Taharga dela XXV Dinastía, originaria de Nubia. Capturó Menfis y con el botín de guerra financió la reconstrucción de Babilonia, modificando la política iniciada por su padre. Los asirios controlaron la parte conquistada de Egipto mediante nuevos gobernadoresy funcionarios e impusieron el pago regular de tributos.

En esa época, los eclipses de sol eran un mal presagio para un reypues se le consideraba amenazado de muerte. La astrología era unaciencia muy avanzada y las predicciones de sus expertos se basaban en precisasobservaciones astronómicas. Si Júpiter era visible, el reyestaba a salvo, si un eclipse oscurecía uno de los cuadrantes inferioresde la Luna el rey asirio estaba amenazado. El monarca podía emprenderacciones evasivas, situando en el trono a un sustituto, desviando a ésteel mal augurio.  Sustituto que, a los cien días del eclipse,era asesinado y enterrado con honores reales. Durante el reinado de Esarhaddon,el truco se puso en práctica seis veces y seis desgraciados fueronenterrados con honores reales.

Agobiado por problemas de salud, desde la infancia, que siempre creyó castigo de los dioses, repartió el imperio entre sus dos hijos, Asurbanipal y Shamash-shun-ukim, que a su muerte tomaron el poder. Asurbanipal sofocó una rebelión egipcia derrotando al faraón Thaharga que tuvo que huir a Tebas, pero su sucesor, Tautamani invadió Menfis, aunque no tardó en ser derrotado por Asurbanipal, que regresó a Nínive con un gran botín. Más tarde invadió Elam y saqueó Susa, destruyendo sus templos, sembrando de sal los camposy llevándose las estatuas de los dioses y los tesoros.

La división del imperio funcionó bien durante 16 años, ya que Shamash-shun-ukin aceptó el papel de subordinado de suhermano, permitiendo sus constantes injerencias en los asuntos internos desu reino de Babilonia. Pero, en el 652 a.C., estalló, de forma repentina,la guerra civil entre los dos reinos, durante la que los babilonios contaroncon el apoyo de los elamitas árabes y de las tribus del sur. En el648, tras ser asesinado Shamash e incendiada la ciudad, Asurbanipal se hizocon el control absoluto de los dos reinos. La paz duró 21 años.

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Asurbanipal fue un gran erudito, entendía y dominaba el arte de los escribas y las matemáticas. Reunió una inmensa biblioteca que fue la base del conocimiento actual de las tradiciones asirias de aquella época, recogidas por los escribas mesopotámicos. Entre las obrasrecopiladas se encontraba el Poema de Gilgamesh sobre el Diluvio y elPoema de la Creación.

Se cree que murió en el 627. A su muerte, un dirigente babilonio, llamado Nabopolasar, "El hijo de nadie", que, desde hacía tiempo, se había convertido en una amenaza para Asiria, envió sus ejércitos babilonios, bajo el mando de Ciaxares, contra Nínive. Tomaron Asur y otras ciudades y en el año 612 a.C., tras un largo asedio,arrasaron Nínive. Destruyeron los templos y estatuas de los reyesasirios, así como muchos de los escritos que celosamente guardabala biblioteca creada por Asurbanipal.

Nabopolasar escribió:

"Aniquilé la zona de Subartu (Asiria),
convertí las hostiles tierras en cascotes y ruinas.
Los asirios que, desde días lejanos, han gobernado
Sobre todas las gentes con su pesado yugo,
han llevado el dolor a todos los pueblos de la tierra,
sus pies hice retroceder de Akkad, su yugo rechacé".

Los egipcios, antiguos aliados de los asirios, tras derrotar, en Megido, a Josah, rey de Judea, se establecieron en Carchemi. Enel 605, los babilonios los expulsaron y aniquilaron su ejército enla región de Hama, durante una campaña dirigida por el hijode Nabopolasar, Nabucodonosor.

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Nabucodonosor, a la muerte de su padre, fue coronado rey (605a.C.) en Babilonia. Continuó sus incursiones en Siria y Palestinay, en el año 601, atacó Egipto, donde encontró fuerteresistencia. El 16 de marzo de 579, cayó la ciudad de Jerusalén, que se habíarebelado tres años antes. El rey judío, Jehoiachin,su corte y súbditos de alta alcurnia fueron deportados a Babilonia.Jerusalén se rebeló de nuevo, más tarde, y volvióa ser sometida y nuevas deportaciones tuvieron lugar.
Nabucodonosor reconstruyó y amplió Babilonia y variostemplos cercanos, así como los palacios reales. La ciudad, rodeadade enormes murallas dobles, estaba protegida por un gran foso lleno de aguasalada. Se construyeron los jardines colgantes para satisfacer a lafavorita de Nabucodonosor, hija del rey medo Ciaxares, con la finalidadde mitigar su añoranza de los paisajes montañosos de su paísnatal.

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A Nabucodonosor le sucedieron su hijo, Amel- Marduk (Evil-Marodach,en la Biblia). Y a éste su cuñado y, después, elhijo de éste que, siguiendo el destino de muchos de los reyes de entonces,terminó siendo asesinado. Los conspiradores eligieron como rey a Nabonid (559-539 a.C.) que resultó ser un soberano extraordinario. Era hijo del gobernador de Harran y de la sacerdotisa de la diosa Luna, Sin, de aquella ciudad. Cuando ésta murió a los 104 años deedad, su hijo, que la adoraba, hizo que la enterrasen con todos los honoresregios. Fue devoto de Sin y reconstruyó sus templos en Ur yHarran. También restauró los templos de Summer y de Akkad y concentró en un museo muchos de los tesoros hallados durante los milenios anteriores.
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u preferencia por mantener la corte en Harran le supuso muchas enemistades internas y los sacerdotes de varias ciudades iniciaron una fuerte oposición al rey. Le acusaron de ser el responsable de la hambruna y de las enfermedades que azotaban Babilonia. Nabonid tuvo que abandonar Babilonia y se trasladóa Taima, al NO de Arabia. Permaneció diez años entrelos árabes. La propaganda persa posterior sugirió que Nabonidhabía sido un hereje que ignoró el culto a Marduk. Alparecer, en su destierro se volvió loco y padeció graves enfermedades.Esto fue utilizado por la Biblia, que le identificó con Nabucodonosor.De esta manera sus padecimientos fueron interpretados como el castigo deJahvéh por la destrucción del templo de Jerusalén.El profeta Daniel nos dice: "El rey fue arrojado de entre los hombresy se alimentó de yerba como los bueyes" (como es notorio,en el libro sagrado se confunden los hechos con harta frecuencia).

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El dominio Persa, Ciro el Grande y Darío I


Nabonid regresó de Taima, hacia el 545 a., cuando los medosy persas ya habían dominado Lidia (547 a.), región localizadaen la actual Turquía, cuya historia recogemos en la Historia de Herodoto.Babilonia caería, también, bajo el dominio persa, como quinceaños más tarde ocurriría con Egipto. Los persas extendieronsu imperio en Asia bajo el reinado de Ciro II "el Grande". Ciro, de ascendencia Meda, era nieto del rey medo Astiages, encabezó una revueltacontra su abuelo, se alió con Babilonia y tras vencer a su enemigo,obtuvo el control de lo que actualmente es Irán, así como delas provincias de Asiria, Mesopotamia, Siria, Armenia, y Capadocia. Tambiéninvadió la parte occidental de la India, sometiendo a las tribus nómadas.El dominio persa, en Asia Menor, se mantuvo hasta las campañas expansionistasgriegas, llevadas a cabo por el macedonio, Alejandro Magno, en el siglo IVa.C. que derrotó a Dario II y destruyó Persépolis.

Tras la conquista de Babilonia (539 a.C.) por Ciro "El Grande", Nabonid fue nombrado gobernador de la ciudad de Carmania, al sur de Irán. El destino de su hijo, el rey Baltasar de la Biblia, se desconoce enrealidad. Los dioses que Nabonid introdujo en Babilonia fueron devueltos asus lugares de origen y Ciro restauró el culto a Marduk. Con lo quese convirtió, después de la herejía de Nabonid, en el"soberano del mundo" aceptado por todos. Los babilonios le reverenciaron,una vez superados los desastres padecidos atribuidos al hereje.

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Ciro fue considerado por los judíos como un salvador enviadopor Jehová para: liberarles del largo cautiverio padecido, devolverlesa Jerusalén y autorizar la reconstrucción del templo. Ciropublicó un edicto en el que se decía: "Yahvéh...meha encomendado construirle un templo en Jerusalén de Judá.Quien de entre vosotros sea de su pueblo, que suba y que su Dios estécon él". Así se cumplía la promesa de Jahvéh,según el profeta Jeremías: "Cuando acaben los setentaaños concedidos a Babilonia, yo os visitaré y cumpliréen vostros mi promesa de devolveros a vuestra tierra" Jer. 29:10 (¡uf?).

Ciro fue un gobernante ejemplar y un gran diplomático que acompañó su reinado de una profusa propaganda que los siglos nos han trasmitido. Concedióa sus súbditos libertad religiosa e impuso razonables tributos enlas zonas conquistadas. Fue un rey austero; de hecho, la ciudad de Pasagarda,que construyó con ayuda de artesanos lidios, fue modesta si la comparamoscon los lujosos edificios babilónicos y asirios de épocas anteriores.Ciro murió en el año 530 a., posiblemente mientras combatíacon las tribus del nordeste de Mesopotamia. En la historia de Herodoto seatribuye su muerte al enfrentamiento con los masagetas, pueblo situado enlas cercanías del Mar Caspio, en la zona del río Axares . Fueenterrado en una discreta tumba, que todavía se conserva en Pasagarda,un túmulo en forma de pequeño zigurat. Su imperio pasóa su hijo Cambises.

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Cambises había acompañado a su padre en la campañade Babilonia y se sabe que participó en las fiestas de AñoNuevo, que los babilonios celebraban con el comienzo de la primavera.Aunque residía en Babilonia, mantuvo el título de rey de Persia.Su mayor logro militar fue la conquista de Egipto, en 525 a., tras la derrota,en la batalla de Pelusio, del hijo del faraón Amasis que habíamuerto el año anterior, después de 40 años de reinado.Cambises fue proclamado faraón, asumiendo, incluso, las tareas religiosas de los faraones nativos, pero pronto encontró la oposición delos sacerdotes, cuyo poder había tratado de socavar, que le tildaron de déspota, tirano y demente (con la iglesia había topado). Cambises salió de Egipto, pero falleció antes de llegar a Persia.Darío I (521-486 a.C.), su sucesor, se hizo con el poder medianteuna serie de estratagemas, llegando a asesinar al legítimo herederode Cambises, su hermano Esmerdis, al que acusó de haber asesinadoal rey, para evitar que retomara el gobierno de Persia que, durante su estanciaen Egipto, él había ejercido.


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Darío era hijo de Histaspes, gobernador de Partia ymiembro de uno de los clanes persas, más poderosos, los Aqueménidas , pero no estaba en la línea hereditaria de sucesión al trono. Después de la muerte de Esmerdis, estallaron rebeliones en varias ciudades,pero Darío las reprimió todas con mano férrea y aplicósangrientas medidas represoras para evitar cualquier revuelta posterior deoposición a su mandato. Se apropió de los harenes de Cambisesy de Esmerdis y se llegó a casar con dos hijas y una nieta de Ciropara reforzar, así, sus derechos al trono.
Darío extendió el imperio persa a Europa, ocupando Tracia y combatiendo con los escitas en el Danubio. También, por oriente,incorporó la provincia del Indo al imperio. Reorganizó la administración de sus extensos dominios, configurando nuevas provincias,denominadas satrapías, a cuyo frente puso gobernadores de confianza,sátrapas, con los que tenía algún vínculo desangre. Estableció un sistema regular de impuestos y acometió numerosas reformas económicas y sociales, particularmente, en Egipto. Para mantener su vasto imperio bajo control, reconstruyó el Camino Real Asirio, construido dos siglos antes, entre Sardis y Susa, e incorporó un sistema de postas que permitía enviar un mensaje de un extremo a otro del reino en pocas jornadas a caballo. Los mensajeros debían portar una autorización real para utilizar laruta.
En el año 499 a. C., se desencadenó una rebelión en las satrapías griegas del Egeo, de Chipre y Lidia. Losrebeldes lidios incendiaron la satrapía de Sardis, capital lidia. Chiprefue pronto sometida con la ayuda de los fenicios, pero la lucha del Egeoduró hasta la batalla de decisiva en la isla de Lade (494 a.),cerca de Mileto. Aquello les hizo poner la mirada en los reinos griegosdel otro lado del Egeo y decidieron aventurarse en su invasión. Lastropas persas, bajo el mando de Mardonio, fueron finalmente derrotadaspor los atenienses en la épica batalla de Maratón. Pocodespués se abandonaba la invasión, después de un nuevoe infructuoso intento de acometerla por tierra. Pero los detalles de lossiguientes enfrentamientos entre griegos y persas son objeto de otras páginasen nuestra web y están siendo recogidos en nuestra versióncibernética de la Historia de Herodoto.
Fuente: Diomedes.com


La Piedra de Rosetta

Escrito por eternauta 16-11-2006 en General. Comentarios (0)



La Piedra de Rosetta

La piedra de Rosetta es una losa de basalto negro que fue hallada en 1799 cerca de la aldea de Rosetta, durante la ocupación de Egipto por las tropas de Napoleón Bonaparte. Es un fragmento de estela, fechada en el 196 a.J.C. en la que aparecen tres inscripciones diferentes: los primeros catorce renglones en caracteres jeroglíficos (utilizados en Egipto en los monumentos), los treinta y dos centrales en escritura demótica (una escritura simplificada y popular empleada en Egipto desde alrededor del año 1000 a..J.C.) y los cincuenta y cuatro restantes en griego.

Gracias a ella, en 1822, el investigador Jean François Champollion (1790-1832) descifró, después de más de diez años de enormes esfuerzos, el misterio, hasta aquel momento "científicamente insoluble", de los jeroglíficos egipcios.

Desde el s. XVII muchos investigadores habían tratado de interpretar los signos que se hallaban a la vista de todos, grabados en templos y tumbas, pero que guardaban celosamente su secreto; tanto que entre los mismos egipcios estaba extendida la superstición de que encerraban eternas maldiciones para quien intentara descifrarlos. A lo largo de los siglos, algunos de estos signos, como la serpiente, habían sido incluso mutilados para evitar su supuesto efecto maléfico.

Los jeroglíficos se usaron en Egipto entre el cuarto milenio a.J.C. y el s. IV d.J.C.. Según Champollion "es un sistema complejo, una escritura a la vez enteramente figurada, simbólica y fonética, en un mismo texto, en una misma frase, en la misma palabra". Inicialmente había signos que representaban un objeto material y también una idea relacionada con él (un disco representaba al sol y al día). Enseguida estos ideogramas o signos-palabra sirvieron para transcribir además el valor fonético de la palabra original y poder representar así otra homófona (la palabra escarabajo tiene las mismas consonantes que el verbo convertirse "kh-p-r" ). Las vocales no se escribían: el sistema jeroglífico reproduce el esqueleto consonántico de las palabras. Un mismo signo puede representar ideas distintas y palabras diferentes pueden pronunciarse de la misma manera, por lo que las confusiones no son difíciles.

Según Champollion, la escritura jeroglífica había utilizado también, desde tiempos muy lejanos, un alfabeto fonético en el que los signos correspondían al sonido inicial de la palabra que representaban; esto era necesario para poder transcribir (aunque de forma más o menos burda) nombres extranjeros a la lengua egipcia. Champollion afirma incluso que este alfabeto fonético fue el modelo sobre el que se basaron los alfabetos de las naciones asiáticas occidentales, especialmente el hebreo, caldeo y sirio.

El texto de la piedra de Rosetta ( que reproduce un decreto de Ptolomeo V - (208- 180 a.J.C.) - sobre los honores que debían rendirse en los templos ) es especialmente valioso porque refleja el mismo contenido en tres tipos de caracteres, uno de ellos bien conocido y dominado por los estudiosos.

En 1814 un médico inglés, Thomas Young, descifró en la piedra el nombre de Ptolomeo, reconociéndolo en la representación jeroglífica.

Fuente: Monica.com